El presidente Donald Trump viajó el sábado a la base aérea Dover de Delaware para honrar a cuatro estadounidenses que murieron esta semana en un ataque suicida en Siria.

El atentado con bomba, el más mortífero contra las fuerzas estadounidenses desde que éstas llegaron a Siria en 2015, ocurrió mientras Estados Unidos se apresta a retirar a sus soldados de dicho país.

De pie y con la mirada solemne, el presidente honró los restos del civil Scott A. Wirtz, de St. Louis, Missouri, mientras eran pasados de un avión militar C-17 a una camioneta tipo van.

Wirtz y otros tres estadounidenses murieron en el ataque del miércoles en el pueblo de Manbij, en el norte de Siria. Wirtz estaba asignado a la Agencia de Espionaje de Defensa como especialista de apoyo a operaciones.

Los restos de las otras tres víctimas iban a ser transportadas de manera privada, con el presidente presente. Trump también pasó tiempo con los familiares de las víctimas.

Al salir de la Casa Blanca el sábado, Trump dijo a reporteros que reunirse con familiares de héroes de la patria caídos en cumplimiento de su deber "quizás es la cosa más difícil" que tiene que hacer como presidente.

El viaje no estaba en la agenda pública presidencial que se divulgó el viernes por la noche, pero él tuiteó la novedad en la mañana.

"¡Parto hacia Dover para estar con las familias de 4 personas muy especiales que perdieron la vida al servicio de nuestra Patria!", tuiteó.

Luego dijo a reporteros: "Cuando me voy a reunir con familiares de algunos de nuestros grandes, grandes héroes que han caído, creo que esto podría ser la cosa más difícil que tengo que hacer como presidente".

La visita ocurrió en medio de una pelea presupuestaria que ha consumido a Washington en el último mes, cerrando parcialmente el gobierno federal y dejando a cientos de miles de trabajadores sin pago.