Las claves del drama en EU ante los miles de niños migrantes que cruzan solos la frontera

  • El número demenores detenidostratando deentrar solos enEstados Unidos de forma irregular casi se ha duplicadoen menos de unaño.
  • Cientos emprenden el viaje clandestino huyendo de la violencia en sus países.
  • Muchos otros, además, van en busca de sus familias emigradas a EU.
  • La Administración Obama habla de "situación de emergencia humanitaria".

Son mexicanos, hondureños, salvadoreños y guatemaltecos. Tienen entre cinco y 17 años. A la mayoría de ellos sus países de origen les niegan una infancia digna y a diario lidian con la inseguridad, la violencia, el miedo y la extorsión. Al temor constante por su integridad física muchos de estos niños y niñas suman familias separadas por padres y madres emigrados a Estados Unidos para convertirse en el sostén familiar en la distancia.

Su peligroso viaje a Estados Unidos muchas veces acaba en deportación, pero sus deseos de huída son tan grandes que las 2.000  millas —cerca de 3.200 kilómetros— que separan Tegucigalpa de la frontera de Texas no les amedrentan. El número de los que lo intentan, sin documentos y haciendo solos la travesía clandestina, casi se ha duplicado en menos de un año. Estas son las claves de una "emergencia humanitaria" que está poniendo a prueba la capacidad de gestión del gobierno de Barack Obama.

¿Cuántos menores cruzan?

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos ha registrado que un total de 47,017 —cifra récord— niños y niñas  no acompañados por un adulto han sido detenidos en la frontera sur del país entre octubre de 2013 y mayo de 2014 cuando intentaban cruzar de forma irregular desde el norte de México. El dato casi dobla las 24.493 detenciones del pasado año fiscal. No obstante, las estimaciones hablan de que un total de 90,000 menores latinoamericanos podrían ser detenidos al finalizar el año fiscal 2014, casi cuatro veces más que el año anterior.

¿De qué países proceden?

Honduras, el país con la tasa de violencia más alta del mundo, ha registrado los incrementos más llamativos de niños que emigran solosSe trata en su mayoría de menores mexicanos, aunque, en los últimos años se ha producido un importante repunte de los niños y niñas procedentes de regiones del triángulo norte de Centroamérica, que envuelve a El Salvador,  Guatemala y Honduras. Según un estudio realizado por Pew Research Center, un think tank con sede en Washington, tres de cada cuatro niños detenidos este año en la frontera procedían de Centroamérica.

Honduras, el país con la tasa de violencia más alta del mundo, ha registrado los incrementos más llamativos, superando a El Salvador y Guatemala, con un total de 13,000 niños detenidos por la Patrulla Fronterizaen los últimos ocho meses, una cifra escandalosa comparada con los 968 menores hondureños capturados hace cinco años.

Este aumento coincide con los datos del Instituto Nacional de Migración mexicano, cuyas estadísticas aprecian que desde el año 2011 se ha producido cada año un aumento del 50% en el número de menores centroamericanos que fueron detenidos tratando de cruzar de forma irregular la frontera sur de México, por el paso de Chiapas.

¿Por qué están cruzando tantos ahora?

El fenómeno del cruce ilegal de menores hacia Estados Unidos no es nuevo, recalcan los expertos. Sí lo es que se haya disparado vertiginosamente el número de niños y niñas que lo intentan pese a su corta edad y los peligros que entraña el largo periplo. Muchos buscan reunirse con sus familias emigradas hace años, pero la mayoría, tengan o no familiares del otro lado, están huyendo de la violencia y la hostilidad en sus países de origen.

Estos niños huyen para sobrevivir El recrudecimiento de la delincuencia y la violencia en Centroamérica, donde el crimen organizado ha tomado el control y los gobiernos prácticamente han sido incapaces de garantizar la seguridad pública de los ciudadanos y la protección de la integridad física de los menores, está expulsando a miles de niños de estos países por miedo a morir si se quedan", explica Salvador Sanabria, director ejecutivo de El Rescate,una organización de refugiados de la pasada guerra civil salvadoreña con sede en Los Ángeles,California.

"Muchos niños y adolescentes varones son extorsionados por la violencia de bandas y pandillas que les obligan a alistarse en sus filas bajo amenaza de muerte, o viven con el riesgo de ser utilizados por los traficantes de humanos que han convertido a la población infantil en mercancía de sus operaciones delictivas. Estos niños huyen para sobrevivir".  Al temor por su integridad física se une la falta de oportunidades y de derechos básicos para estos menores. Según la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), en Honduras, la cifra de hombres, adolescentes y niños asesinados a manos del hampa ha crecido un 292% desde 2005.

¿Cómo cruzan y cuánto pagan sus familias por el viaje?

Lourdes Rosas, especialista del área de incidencia e investigación en el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova en Tapachula, en Chiapas (México), afirma que la respuesta depende de la nacionalidad y la edad de los menores.

Normalmente viajan en grupos y los padres pagan entre 2.000 y 5.000 dólares por el traslado "Los adolescentes centroamericanos  de 15, 16 y 17 años viajan solos o acompañados por algún amigo, pero los más pequeñitos de 5 a 11 años suelen viajar con guías, traficantes de personas contratados por las familias". También conocidos como "polleros" o "coyotes", estas personas recogen a los menores en un punto de la frontera —donde se los entrega un hermano, primo o abuelo— y se encargan de llevarlos hasta la siguiente.

Especialmente los menores salvadoreños y hondureños, que por la situación geográfica de sus países se ven obligados a realizar más distancia y atravesar más fronteras hasta su destino final, pueden pasar por las manos de varios coyotes en la travesía.

Según Sanabria "existe toda una estructura de diferentes manos que ha cambiado el modo de operar de la industria del tráfico humano". "Normalmente viajan en grupos y los padres pagan entre 2,000 y 5,000 dólares por el traslado de los menores sin ninguna garantía. Pero también hay niños que viajan completamente solos, estos, lógicamente son mucho más vulnerables a la infinidad de peligros que les esperan en el camino".

¿A qué riesgos se exponen?

"Les pasa de todo por el camino", resume Lourdes Rosas. Incluso acompañados por un coyote, los niños se exponen a todo tipo de calamidades y riesgos para su salud e integridad física.

"Duermen poco, comen mal, pasan frío y sed, caminan por zonas inhóspitas en las que se pueden lesionar físicamente, pasan horas bajo en sol en el desierto, sienten miedo, son víctimas de agresiones, secuestros y abusos sexuales, les discriminan y engañan, les roban, en los distintos transportes que toman les tratan mal y les cobran demás...Se han dado casos de adolescentes que viajan solos y sin recursos en el tren La Bestia (el conocido tren de carga que atraviesa buena parte de México y que sirve a los inmigrantes de transporte) y que se han caído perdiendo alguna extremidad, quedando completamente solos y heridos".

Para algunos centroamericanos con rumbo a Estados Unidos, alcanzar Chiapas, paso principal en la frontera sur mexicana, no supone ni un tercio del camino. Todavía les espera cruzar todo México "un país que no está exento de mafias y violencia" recalca Rosas. "Ya en México, muchos no logran seguir con su viaje y son detenidos por las autoridades migratorias, que los encierran en centros de detención y allí se quedan solos, al cuidado de nadie por un tiempo indeterminado hasta que los deportan en autobuses a sus países de origen, una vez han dado con sus familias allá".

¿Por dónde cruzan?

De las 1,200 personas que a diario cruzan por Río Grande, unos 400 son menores no acompañados Tanto los menores mexicanos, como los que logran atravesar México procedentes del sur, cruzan la frontera en su mayoría por el sector de Río Grande, ubicado en el sureste de Texas. Según cifras del Pew Research Center, un total de 33,470 menores, casi el 71% de todas las detenciones de niños indocumentados no acompañados que han tenido lugar en 2014, se produjeron en esta zona fronteriza.

El siguiente sector que registra el número más alto de detenciones es Tucson, en Arizona, con 6,254 menores arrestados. Esta región se extiende 262 millas a lo largo de la frontera con México. De las 1,200 personas que todos los días cruzan por Río Grande, unos 400 son menores no acompañados, según dijo a CNN Henry Cuellar, un representante demócrata en Texas.

Si la mayoría entran por Texas, ¿por qué los envían a Arizona?

Jorge-Mario Cabrera, director de comunicaciones de CHIRLA (Coalition for Humane Immigrant Rights of Los Angeles) afirma que se debe a una cuestión de capacidad. "Allí había más espacio que en otras zonas de la frontera sur para albergar a los inmigrantes que cruzan de forma irregular, y digo había porque incluso en el sector fronterizo de Tucson, que durante años fue el más transitado, ya se han quedado físicamente sin capacidad para dar respuesta a la llegada de tantos menores".

¿Qué hacen con ellos las autoridades tras su detención?

La ley sobre deportaciones en Estados Unidos no es igual para todos los menores. Si un niño mexicano es detenido cruzando de forma irregular, legalmente, se permite hacer una deportación acelerada, al primer contacto, porque la frontera es contigua.

La Patrulla Fronteriza los encierra en centros de detención, en condiciones no apropiadas y sin el cuidado médico que requieren Kimi Jackson, directora de la ONG Probar, que provee de servicios legales a los menores que llegan solos y son detenidos, explica que la mayoría de los mexicanos (95%) "se acoge al retorno voluntario y la Patrulla Fronteriza los devuelve a México sin llegar siquiera a internarlos en centros de detención. Los menores mexicanos salen caminando, por eso esta ley sólo se aplica a países contiguos".

Con respecto a los niños y niñas centroamericanos, inicialmente los agentes de la Patrulla Fronteriza los encierra en centros de detención para inmigrantes irregulares, en condiciones no apropiadas y sin el cuidado médico que requieren. Una vez allí, se les interroga para conocer su nombre y su país de origen, y la ley estadounidense establece un plazo de 72 horas para que el Departamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security) ponga bajo custodia del Departamento de Salud a los menores inmigrantes que viajan solos. Sin embargo, esto no está ocurriendo en la práctica.

La administración Obama ha reconocido abiertamente tener problemas para llevar a cabo esta transferencia en el plazo legal, debido al inesperado incremento de los cruces en los últimos ocho meses.

¿Cuánto tiempo pasan en los centros de detención y dónde van después?

El cometido del Departamento de Salud es alojar a los menores en albergues para inmigrantes menores del sistema ORR (Office Refugees Resettlement), que es parte del gobierno.

Algunos pueden llegar a pasar hasta diez días esperando en los centros de detención "Normalmente sí se hace el traslado a los albergues en un máximo de 72 horas, pero ahora con tantos niños, todas las camas están llenas y no se les puede trasladar porque no hay donde meterlos.  Algunos pueden llegar a pasar hasta diez días esperando en los centros de detención con la Patrulla Fronteriza, es demasiado tiempo. En estos centros están privados de su libertad, encerrados en celdas como en una cárcel y hay demasiados niños en cada celda. Además allí hace mucho frío y hay poco para comer, es una situación incómoda, algo que uno puede aguantar 72 horas pero más días es demasiado, especialmente en el caso de menores", explica Jackson.

La transferencia posterior de estos niños a los albergues del estado no significa su retención indefinida. Legalmente, allí pueden permanecer —en condiciones mucho más dignas— un máximo de 33 días, un tiempo en que las autoridades deben localizar a un familiar —padre, madre, tío, abuelo, primo...tenga o no la residencia legal— de los menores en Estados Unidos y entregárselo eventualmente. Con ellos los menores permanecen hasta la fecha de su comparecencia ante una corte de migración para iniciar el proceso judicial de deportación a sus países de origen.

"Absolutamente todos ellos, tengan o no familares en Estados Unidos, están en proceso de deportación y no suelen tener la cita con el juez de inmigración antes de este mes que pasan en los albergues", asevera Jackson.

¿Qué pasa con los menores que no tienen familiares en EU?

Las autoridades harán lo posible para encontrar una figura alternativa a la familia, lo que se conoce como sponsor o padrino, una persona, amiga o no de la familia del menor, que se responsabiliza de él durante el tiempo que dure el proceso judicial de deportación y los acompaña a la corte cada vez que deban acudir ante el juez.

Si esta opción tampoco funciona y siguen peleando judicialmente para poder permanecer en el país, "entonces dejan los albergues y son enviados, también de manera temporal, a un tercer centro regido por el Foster Care. "Se llaman Long Term Foster Homes y allí se les busca familias de acogida, que no los adoptan pero los tutelan a largo plazo. Así el menor puede salir del albergue y dejar libre la cama a otro niño o niña", detalla Jackson.

¿Cuánto tiempo se puede prolongar el proceso judicial de deportación?

Depende de muchos factores, porque las autoridades normalmente deciden caso por caso, explican desde Probar. "Algunos menores pueden pedir asilo, otros la visa juvenil, hay varias posibilidades legales, pero se han dado casos de procesos que se demoran años". Algunos logran quedarse en Estados Unidos con una residencia temporal, otros, incluso habiendo pasado varios años y especialmente si han cumplido la mayoría de edad, son finalmente deportados si no ganan la batalla judicial.

¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno norteamericano?

EU ha iniciado una campaña informativa en Guatemala, El Salvador y Honduras para aclarar a sus habitantes que los menores serán deportados El 10 de junio, una comisión de asignaciones del Senado aprobó dar al gobierno los 2,000 millones de dólares que había solicitado el presidente Obama para hacer frente a la situación de crisis.

A nivel logístico, para gestionar la urgencia de alojamiento, el Pentágono ha optado por abrir tres bases militares: en Oklahoma, la base militar de Fort Sill; la base conjunta de San Antonio Lackland en Texas; y la base naval Ventura County, en California. En ellas los menores están siendo atendidos por personal del Departamento de Sanidad.

El coronel Steve Warren, portavoz adjunto del Pentágono, anunció hace unos días que, en principio, los niños estarán en las instalaciones militares por un período de 120 días, aunque el plazo podría extenderse si fuera necesario.

En los países de origen de los menores, el gobierno estadounidense ha iniciado una campaña informativa en Guatemala, El Salvador y Honduras para aclarar a sus habitantes que los niños serán deportados si llegan a territorio norteamericano sin una visa vigente.