El presidente brasileño firmó el martes un decreto que facilita la posesión de armas de fuego, el primero de muchos cambios previstos por su flamante gobierno para reformar las leyes sobre armas en el país líder mundial en homicidios.

Jair Bolsonaro firmó el decreto durante una ceremonia televisada en Brasilia y dijo que éste y otros cambios que elevará al Congreso ayudarán a la gente a defenderse. El capitán retirado del ejército y dirigente de ultraderecha dijo que su elección el año pasado fue la señal de que los ciudadanos del país más grande de América Latina quieren armarse.

"El pueblo decidió a favor de comprar armas y municiones, y no podemos negar lo que el pueblo quiere en este momento", dijo Bolsonaro, quien durante la campaña solía hacer gestos a sus seguidores como si les apuntara con una pistola.

El decreto establece una serie de categorías de personas autorizadas a poseer armas. Funcionarios del gobierno dijeron que está diseñado para incluir casi a cualquier ciudadano que quiera un arma.

Las categorías incluyen habitantes de zonas rurales, residentes de zonas urbanas con alta incidencia de homicidios, propietarios de negocios, coleccionistas y cazadores. Los requisitos son, entre otros, ser mayor de 25 años, no tener antecedentes penales, someterse a un examen psicológico y realizar un curso en un club de tiro.

Antes del decreto, la ley disponía que todo civil que deseara poseer un arma debía justificar su interés, un requisito considerado arbitrario por Bolsonaro y otros partidarios de flexibilizar las leyes.

El decreto extiende de cinco a 10 años el período para renovar el registro de cada arma. El dueño de un arma está obligado a tenerla en una caja de seguridad en una casa donde hay niños, adolescentes o discapacitados mentales.

Si bien más personas podrán comprar armas, sigue siendo ilegal su portación en público por parte de la mayoría de los civiles. Bolsonaro y la llamada "Bancada de la Bala" en el Congreso planean derogar esa disposición.

Los expertos en seguridad sostienen que más armas provocarán mayor violencia.

"Si el gobierno brasileño quiere sinceramente mejorar la seguridad pública y combatir la delincuencia organizada, aplicará las leyes existentes en lugar de desmantelarlas", dijo el instituto de estudios Igarape en un comunicado. "En concreto, debería reforzar la recolección nacional de datos sobre armas incautadas para desbaratar el tráfico. Debe mejorar la vigilancia de la tenencia de armas por la policía y las empresas privadas de seguridad".

Desde hace décadas Brasil ha sido líder mundial en homicidios. El año pasado se cometieron casi 64.000, la mayoría con armas de fuego.

A pesar de las leyes estrictas, las armas se obtienen fácilmente en Brasil. Los traficantes de drogas en los barrios pobres hacen ostentación de armas automáticas. Muchas armas adquiridas legalmente son robadas a personal policial o militar o vendidas por gente corrupta en esas fuerzas.