Unas 30.000 personas han huido de nuevos enfrentamientos en el noreste de Nigeria, informó el miércoles la ONU, afectadas por lo que el gobierno describió como un resurgimiento del extremismo.

Los choques entre militares nigerianos y grupos armados cerca del lago Chad el mes pasado provocaron “un desplazamiento masivo” y una “tragedia humanitaria”, manifestó Edward Kallom, coordinador humanitario de las Naciones Unidas en el país, en un comunicado.

Los combates también han obligado a unos 260 trabajadores humanitarios a abandonar las zonas afectadas por el conflicto desde noviembre, lo que la ONU considera es “el mayor retiro de trabajadores de ayuda desde que la respuesta humanitaria internacional se incrementó en 2016”.

La reciente oleada de ataques de los extremistas de Boko Haram y de un grupo que se escindió de éste, llamado Provincia del Estado Islámico en África Occidental, ha causado alarma en Nigeria y planteado un desafío importante para el presidente Muhammadu Buhari mientras busca un segundo mandato en las elecciones el próximo mes.

El gobierno de Nigeria confirmó recientemente que los extremistas habían empezado a utilizar drones, y aseveró que eso era un “factor crítico” en el aumento de los ataques a las bases militares. Tan solo en noviembre el gobierno reconoció la muerte de docenas de soldados.

La mayoría de las decenas de miles de desplazados venían de Baga, cerca de la frontera con Chad, señaló la ONU en su comunicado, y llegaban a Maiduguri, la capital del estado de Borno y donde surgió la insurgencia de Boko Haram, de una década de antigüedad.

El mes pasado, los extremistas tomaron el control de la ciudad de Baga y de una base clave para una fuerza multinacional que lucha contra Boko Haram, lo que desató días de enfrentamientos mientras las fuerzas de Nigeria trataban de retomar el control. Las armas, municiones y otros equipos de la base son un objetivo fundamental para los extremistas, que también la invadieron en 2015.

Las fuerzas armadas de Nigeria indicaron la semana pasada que un helicóptero de la Fuerza Aérea nigeriana se estrelló durante un combate y sus cinco tripulantes murieron mientras seguía la lucha por el control de Baga.

Se ha responsabilizado a la insurgencia de Boko Haram de cerca de 20.000 muertes y miles de secuestros. La agitación y el desplazamiento de millones de personas hambrientas han convertido a la situación en el noreste del país en una de las peores crisis humanitarias del mundo.