El gobierno de Somalia ordenó la salida del país del enviado de Naciones Unidas ante la polémica por la detención del exnúmero dos del grupo extremista Al Shabab, que optaba a la presidencia de una región.

Una declaración del ministerio de Relaciones Exteriores acusó a Nicholas Haysom de haber violado la soberanía de la nación del Cuerno de África, declarándolo "persona non grata". Llegó como enviado hace unos meses.

Haysom había puesto en duda el mes pasado la base legal para la detención de Mukhtar Robow, un exvocero de Al Shabab que desertó del grupo en 2017 y si la policía de la región de Suroeste, que está financiada por la ONU, estuvo implicada.

Soldados etíopes que forman parte de la fuerza de la Unión Africana en Somalia y agentes somalíes detuvieron a Robow días antes de las elecciones regionales. El arresto provocó protestas que dejaron varios muertos. Etiopía no ha comentado el caso.

Robow fue trasladado en avión a la capital, Mogadiscio, e ingresó en un reclusorio de la agencia de inteligencia somalí.

El vocero adjunto de la ONU, Farhan Haq, dijo que la agencia investigaba el asunto antes de determinar qué medidas tomar.

Haysom, quien estaba fuera de Somalia, no respondió la petición de comentarios. En lugar de eso, él y el vocero del secretario general de la ONU emitieron comunicados la noche del martes que condenaban el ataque con mortero que impactó la principal instalación de la ONU en Mogadiscio en la mañana.

Siete morteros cayeron dentro del lugar, lesionando a dos empleados de la ONU y a un contratista sin poner en riesgo sus vidas, dijo el comunicado de Haysom. Al Shabab se adjudicó el ataque.

El arresto de Robow ha sido considerado una prueba de alto perfil del trato que Somalia da a los desertores del grupo vinculado con Al Qaeda, Al Shabab, el grupo extremista más efectivo de África. El gobierno de Somalia aceptó su deserción, pero no su candidatura popular para liderar el estado Suroeste, lo que sorprendió a algunos funcionarios.

Al confirmar el arresto de Robow, el Ministerio de Seguridad mencionó la prohibición gubernamental a su candidatura, que indicaba que no había completado el proceso de deserción. El ministerio agregó que Robow no había renunciado a la ideología extremista y lo acusó de movilizar fuerzas armadas.

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La periodista de The Associated Press Jennifer Peltz en Naciones Unidas contribuyó a este despacho.