Investigación AP: Roban ayuda en un Yemen hambriento

Día tras día, Nabil al-Hakimi, un funcionario humanitario en Taiz, una de las ciudades más grandes de Yemen, acude a su trabajo sintiendo que lleva una “montaña” sobre sus hombros. Miles de millones...

Día tras día, Nabil al-Hakimi, un funcionario humanitario en Taiz, una de las ciudades más grandes de Yemen, acude a su trabajo sintiendo que lleva una “montaña” sobre sus hombros. Miles de millones de dólares en alimentos y otra ayuda extranjera llegaban a la nación devastada por la guerra, pero miles de yemeníes siguen viviendo al borde de la hambrina.

Durante la primavera y el verano le llegaron reportes de caos y robos en los alrededores de Taiz: 5.000 sacos de arroz que se repartieron si registrar dónde, 705 cestas de comida robadas de los almacenes de una agencia de bienestar, 110 sacos de grano fueron saqueados de camiones que intentaban avanzar por las escarpadas tierras altas del norte de la ciudad.

Las donaciones de comida estaban siendo arrebatadas a la gente con hambre.

Los documentos revisados por The Associated Press y entrevistas con al-Hakimi y otros funcionarios y cooperantes mostraron que miles de familias en Taiz no están recibiendo los alimentos destinados para ellos, a menudo porque son incautados por unidades armadas aliadas de la coalición militar liderada por Arabia Saudí y respaldada por Estados Unidos que lucha en Yemen.

"El ejército que debería proteger la ayuda está robando la ayuda", dijo al-Hakimi a la AP.

En todo Yemen, facciones y milicias de los dos bandos en conflicto han impedido la llegada de la ayuda a grupos sospechosos de deslealtad, desviándola a las unidades de combate en el frente o vendiéndola para obtener beneficio en el mercado negro, según registros públicos y documentos confidenciales obtenidos por la AP y entrevistas con más de 70 trabajadores humanitarios, funcionarios gubernamentales y ciudadanos de seis provincias diferentes.

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Los reportes de The Associated Press sobre la guerra en Yemen están respaldados por una beca del Pulitzer Center on Crisis Reporting.