Los fuegos artificiales comenzarán unas horas antes del Año Nuevo en la Ópera Metropolitana, donde dos divas celosas trabadas en una rivalidad fatal lanzarán chispas en una nueva producción de "Adriana Lecouvreur" de Francesco Cilea.

La soprano rusa Anna Netrebko protagoniza la ópera libremente basada en la vida de la actriz francesa del siglo XVIII. Anita Rachvelishvili, una mezzo-soprano de la República de Georgia, interpreta a la malvada princesa de Bouillon. Ambas compiten por el galante Maurizio y, conforme a la leyenda, la princesa elimina a Adriana enviándole un ramo de violetas envenenadas.

La producción de David McVicar, con el tenor Piotr Beczala como Maurizio, se transmitirá en vivo en HD en salas de cine alrededor del mundo el 12 de enero.

"Adriana" marca la segunda ocasión esta temporada en que las divas se enfrentan en la Met debido a su amor por el mismo hombre. En "Aida" de Verdi, Netrebko cantó el papel principal, mientras que Rachvelishvili hizo de la princesa egipcia Amneris. The Associated Press conversó con ambas tras un ensayo la semana pasada. A continuación extractos de la entrevista.

AP: Nunca habían trabajado juntas antes de esta temporada, pero se conocen desde hace un tiempo. ¿Cómo se conocieron?

Netrebko: Vi a Anita por primera vez cuando ella estaba ensayando para su primera “Carmen” en La Scala. Era una bebé (tenía 25 años, en el 2009), con una voz muy adulta y una personalidad artística ya madura.

Rachvelishvili: Claro que yo sabía quién era ella, y cuando entró me quedé en shock. Pensé, “ay Dios mío, Anna Netrebko está en mi ensayo”. Fue realmente una sensación hermosa porque yo era una estudiante que estaba comenzando. Ahora, con apenas nueve años de carrera, estoy aquí cantando a su lado. Debo ser una suertuda.

AP: ¿Qué tal es interpretar a rivales en el amor cuando entre bambalinas son amigas?

Rachvelishvili: Conociendo a Anna, cómo es como persona, es muy difícil mirarla con el odio que la princesa debe mirarla. Creo que ambas somos personas sensibles, así que eso ayuda mucho.

Netrebko: Ambas amamos la música, nos apasiona lo que hacemos, tenemos experiencia en el escenario y nos encanta nuestro trabajo.

AP: ¿Cuáles son los diferentes retos de ambas óperas?

Netrebko: “Aida” para mí es muy difícil. Vocalmente es matadora. Y su personalidad no es muy interesante. Quiero decir, hice lo que pude a partir de eso. Pero “Adriana” es más actuación, claro, es más divertido para mí en lo personal y tenemos más escenas juntas, la gran pelea.

Rachvelishvili: En “Aida” no hay tanto odio entre ellas. Amneris la quiere como a una hermana, solo que algo se interpone entre ellas (su rivalidad por Radamés) y ella nunca quiere que muera, simplemente sucede, eso es todo. Pero en “Adriana”, mi personaje es realmente malvado, es mala de verdad, una asesina a sangre fría.

Netrebko: Pero es genial.

Rachvelishvili: Sí, es realmente genial de interpretar. Y pensé mucho cómo iba a hacerlo, porque no es como yo para nada. Amneris podría ser yo como persona, porque podría odiar a alguien que me quite a mi hombre, y tú sabes, tenerle celos y querer que esa persona desaparezca de mi vida, pero no que muera.

AP: El clímax de la ópera llega en el tercer acto, luego que Adriana descubre la identidad de su rival. Recita un monólogo de “Fedra” de Racine y, justo al llegar a la última línea sobre una adúltera sinvergüenza, apunta con el dedo a la princesa. ¿Se da cuenta Adriana de que está arriesgando su vida al hacerlo?

Netrebko: Pienso que en ese momento no está pensando en nada, solo entra en una especie de trance al recitar esto. Simplemente sale de su boca toda esta energía por el estrés de lo que ocurrió minutos antes. Uno puede cantar el monólogo si desea, las notas están escritas. Pero yo decidí recitarlo, como muchas antes de mí, porque ella es una actriz dramática y es una forma de mostrar su declamación. Es muy emocionante.

Rachvelishvili: Como alguien sentada en el escenario escuchándola, es muy emotivo, muy hermoso, y ese es el momento en el que me resulta más difícil odiarla. Y esto es algo que realmente ocurrió. Ella fue a la fiesta e insultó a la princesa en frente de todo el mundo.

AP: ¿Por qué creen que las mezzos son a menudo las villanas?

Netrebko: ¡Voz demoníaca!

Rachvelishvili: (Risas) Una soprano, con esas notas altas suaves, realmente no suena como una malvada. Así que con toda la voz de pecho, una mezzo puede sonar más como una persona realmente mala. El reto en este papel es enfatizar la crueldad sin apelar demasiado al pecho. No puedes ser vulgar porque debes seguir siendo una princesa.