El exdirector nacional de la policía chilena fue procesado el martes por su supuesta complicidad en las torturas que llevaron a la muerte de un joven universitario en 1985, informó un juez.

Mario Carroza, magistrado especial para casos de violaciones a los derechos humanos, determinó que es imposible que Bruno Villalobos -quien dirigió la policía hasta marzo de este año- no escuchara los gritos de los jóvenes torturados, entre ellos Patricio Manzano, en el patio de la comisaría de Los Andes, 80 kilómetros al sureste de Santiago.

Carroza visitó el lunes la comisaría y concluyó que “las torturas existieron” y que dado el gran número de jóvenes detenidos en el lugar “era difícil no saber efectivamente qué estaba ocurriendo”.

Villalobos ha alegado su inocencia en dos interrogatorios y dijo que él era un teniente de 25 años al que se le encomendó traer a Santiago a los detenidos en Los Andes. Indicó que se quedó afuera de la comisaría y no vio ni escuchó nada. Por los mismos delitos fue procesado el jefe de la comisaría, Ruperto Soto.

Carroza ordenó la detención de Villalobos y de Soto.

Los universitarios, arrestados por participar en trabajos voluntarios de reconstrucción tras el terremoto de 1985, fueron golpeados y sometidos a fuertes ejercicios bajo el sol durante largo rato. Horas después Manzano falleció de un paro cardio respiratorio al retornar a Santiago, según las investigaciones judiciales.

La dictadura militar no permitía las reuniones públicas masivas.

Villalobos fue removido el 12 de marzo de este año luego de comprobarse que una unidad policial de inteligencia falseó pruebas con las que se inculparon a líderes mapuches de atentados terroristas.

Durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) se registraron, según cifras oficiales, unas 40.000 víctimas, incluidas 3.069 personas asesinadas. De los muertos siguen desaparecidos poco más de un millar.