La tensión en los países balcánicos aumentó un día antes de que el parlamento de Kosovo probablemente apruebe la formación de un ejército. Serbia advirtió el jueves que la decisión de Kosovo pondría en riesgo la paz de la región marcada por guerras.

Se prevé que el parlamento de Kosovo apruebe el viernes una ley que convertiría a los 4.000 efectivos de seguridad en un ejército con armamento ligero y de mayor alcance. En el 2008, Kosovo se declaró independiente de Serbia, que rechaza la soberanía del nuevo estado.

Después de negociaciones con el jefe de la misión de la ONU en Kosovo, el presidente serbio Aleksandar Vucic describió la decisión de Kosovo como "una nueva medida arbitraria y provocadora" que aumenta las preocupaciones de Serbia por el futuro de los serbios en Kosovo.

Vucic dijo que Serbia "hará todo lo que pueda para mantener la paz y estabilidad", pero advirtió que la "situación será considerablemente peor" si Kosovo sigue adelante con la decisión del viernes.

"No vamos a hacer sonar los tambores de guerra, pero no permitiremos que nadie humille ni elimine a los serbios kosovares", dijo Vucic.

Serbia sostiene que el propósito principal del nuevo ejército sería la limpieza étnica del norte de Kosovo, controlado por serbios, lo cual Pristina rechaza enérgicamente.

El presidente de Kosovo, Hashim Thaci, luciendo un saco militar, visitó cuarteles del ejército cerca de la capital, Pristina, para asegurar a "todas las comunidades en Kosovo, especialmente a la serbia", que el futuro ejército "seguirá sirviéndoles sin ninguna distinción étnica".

Serbia perdió el control de Kosovo tras la guerra de 1998-99 y ataques aéreos de la OTAN que pusieron fin a la sangrienta ofensiva de Belgrado contra los albaneses kosovares. Estados Unidos y la mayoría de los países occidentales reconocen a Kosovo como país independiente, pero Serbia y sus aliados - China y Rusia - rechazan su soberanía.