Irremediablemente divididos sobre cómo mejorar el sistema de asilos en la Unión Europea, los líderes del bloque estaban preparados el jueves para enfatizar su intención de seguir fortaleciendo las fronteras europeas y tercerizar su desafío migratorio a los países en el norte de África.

La llegada a Europa de bastante más de un millón de personas en 2015 en busca de santuario o mejor calidad de vida ha ocasionado una de las mayores crisis políticas del bloque de 28 países. Los países en la costa del Mediterráneo se sienten abandonados por sus socios mientras batallan para sobrellevarlo.

Los países discutían sobre quién debe hacerse responsable y si están obligados a ayudar. Un plan de división de cuotas de refugiados fue desafiado en la corte. Los cimientos del sistema de asilo de Europa _ de que los migrantes deben solicitar asilo y permanecer en el primer país al que llegan _ sigue siendo una bomba política a punto de explotar que la UE se ha negado a desactivar.

Lo que ha funcionado es el dinero. Mucho dinero. Las entradas de los migrantes a Europa han disminuido gracias al muy criticado acuerdo al que llegó con Turquía. La UE le dio a Turquía aproximadamente 3.000 millones de euros (3.400 millones de dólares) y podría darle otra cantidad similar además de otros incentivos políticos y económicos, para que sea Ankara la que lidie con la crisis de refugiados sirios en su territorio.

La UE intenta replicar versiones diferentes del modelo con países africanos como Egipto, Marruecos, Níger y Túnez, que rodean Libia, el país devastado por el conflicto que ha sido la fuente de la mayoría de las personas que llegan a Europa.

Una nueva señal del compromiso para construir la llamada Fortaleza Europea llega justo cuando la agencia fronteriza de la UE, Frontex, dijo el jueves que el número de personas que intentan llegar a costas europeas a través del Mediterráneo ha caído abruptamente este año, ya que menos personas salen de Libia rumbo a Italia.

Dicho lo anterior, el número de migrantes que han entrado a España a través de Mediterráneo en lo que va del año es más del doble que en el mismo periodo de 2017. Casi 53.000 migrantes llegaron a España en los primeros 11 meses de 2018. La mayoría son originarios de Marruecos, Guinea y Mali.