La primera ministra británica Theresa May imploró el jueves a los líderes de la Unión Europea que le ayuden a lograr la aceptación del acuerdo del Brexit en su país, pero le respondieron que por ahora sus propuestas no son lo suficientemente claras como para que el bloque le ayude.

En lugar de ello, la UE indicó que seguirá con sus planes para un divorcio “sin acuerdo” a concretarse el 29 de marzo, con la presentación de una serie de medidas de contingencia la semana próxima.

May acudió a una cumbre del bloque en Bruselas en busca de apoyo después de una semana en la que el Parlamento británico se mofó de su acuerdo para el Brexit y que legisladores de su propio partido amenazaron con obligarla a dejar de ser primera ministra. Les rogó a los otros 27 líderes de la UE que “utilicen todo lo que tienen a su alcance” para ayudarle a que los hostiles legisladores británicos acepten el acuerdo de salida.

“En mi Parlamento hay una mayoría que desea irse con un acuerdo, por lo que con las garantías correctas este acuerdo puede ser aprobado”, dijo May, advirtiéndoles a sus homólogos de la UE que si éste no es aceptado entonces Gran Bretaña saldrá abruptamente del bloque si un pacto y “con todos los trastornos que ello traería consigo”.

Sin embargo, los líderes de la UE parecieron exasperados ante la falta de ideas concretas nuevas de parte del gobierno británico. Una propuesta para colocar frases de aliento y darle así más garantías a Gran Bretaña no fue incluida en las conclusiones finales de la cumbre sobre el Brexit.

“Me incomoda que en Gran Bretaña tal vez existe la impresión de que le corresponde a la UE proponer soluciones”, afirmó Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en una conferencia de prensa el viernes en la madrugada. “Es Gran Bretaña la que decidió irse de la UE. Y yo pensaría que más bien le corresponde al gobierno británico decirnos exactamente qué es lo que quieren”.

Dijo que los británicos deben “establecer sus expectativas” en cuestión de semanas si es que quieren lograr avances y evitar salir forzadamente de la UE sin un acuerdo.

May ya había reconocido que era improbable que hubiera grandes avances en la cumbre de dos días, incluso mientras intentó obtener ajustes en el paquete de retiro que pudiera utilizar para granjearse a sus opositores, en especial a los legisladores partidarios del Brexit cuya aversión al acuerdo desató una impugnación de su liderazgo esta semana.

“No tengo expectativas de un gran avance inmediato, pero lo que sí espero es que nos pongamos a trabajar lo más rápidamente posible en las garantías que se necesitan”, afirmó May.

Su horrible semana comenzó el lunes, cuando en el último minuto canceló una votación programada en el Parlamento en torno a su acuerdo de divorcio de la UE para evitar una dura derrota.

La indignación por la medida ayudó a desatar una votación de confianza el miércoles entre los propios legisladores del Partido Conservador de May. La primera ministra ganó, pero más de una tercera parte de los legisladores de su partido sufragaron contra ella en un indicio de la impopularidad de su plan para el Brexit. Para asegurar la victoria, May prometió que dejará de ser la líder de los conservadores antes de los próximos comicios nacionales, programados para 2022.

Las otras 27 naciones de la UE se mantienen firmes en que no puede haber cambios sustanciales en el acuerdo legalmente vinculante sobre el retiro de Gran Bretaña del bloque, y declararon que el trato “no está abierto a una renegociación”.

“Es importante evitar cualquier ambigüedad”, dijo el presidente francés Emmanuel Macron. “No podemos renegociar algo que se ha negociado durante varios meses”.

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Los periodistas de The Associated Press Danica Kirka en Londres, Geir Moulson en Berlín y Lorne Cook en Bruselas contribuyeron con este despacho.