La Comisión Nacional de Hidrocarburos anunció el martes la cancelación de las rondas petroleras programadas para febrero de 2019, en las que se iban a otorgar nuevos contratos para la explotación de crudo en México.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ya había adelantado hace días que la asignación de nuevos contratos se paralizaría durante tres años para evaluar los resultados de los ya otorgados. El objetivo, dijo el mandatario, es esperar para verificar que efectivamente lleguen las inversiones prometidas por las empresas privadas que se han beneficiado por los contratos de concesión que se comenzaron a realizar con la reforma energética aprobada por su predecesor, Enrique Peña Nieto.

Una de las rondas que se ha paralizado afectaba a campos terrestres que incluían 37 bloques terrestres convencionales, cuya inversión promedio de cada uno es de 89 millones de dólares en caso de éxito geológico. La otra afectaba, por primera vez, a campos terrestres no convencionales, entre los que se encuentran aquellos que podrían ser explotados mediante fracking, una técnica muy criticada por los ambientalistas y de la que López Obrador ha mostrado su tajante rechazo.

La Secretaría de Energía había estimado una inversión de 2.300 millones de dólares si se adjudicaban las nueve áreas de esta última ronda.

El plan de López Obrador es que durante los próximos tres años se evalúe cuánto invirtieron y cuánto petróleo produjeron las firmas extranjeras que participaron en las subastas de yacimientos petroleros submarinos porque, a su juicio, no ha sido mucho.

El presidente se ha comprometido a no cancelar los contratos vigentes.

La caída de la producción obligó al gobierno anterior a flexibilizar el monopolio de la petrolera estatal, que no tiene suficiente dinero para desarrollar los yacimientos de aguas profundas.