Felipe y Letizia, una década juntos preparando el reto de reemplazar el 'juancarlismo'

  • Los Príncipes de Asturias han cumplido diez años casados.
  • El carácter bien diferenciado de cada uno les ha ayudado a alcanzar ese equilibrio necesario para prepararse para su papel definitivo.

Felipe y Letizia. Letizia y Felipe. De oficio, príncipes. Recientemente han cumplido diez años de casados de los que están llamados a ser los futuros Reyes de España. Un papel difícil, a veces tortuoso, siempre debajo de los focos mediáticos, que no solo debe ser ejemplar, sino también parecerlo.

Los Príncipes de Asturias cumplen una década oficialmente juntos, en los que han tenido que compaginar su vida como pareja mientras se preparan para el trono. Con altibajos, como todo matrimonio, que nunca han trascendido más allá de los muros de Zarzuela, y formando parte de una institución cada vez peor valorada por los ciudadanos

El matrimonio ha asegurado la continuidad de la Corona con el nacimiento de sus dos hijas. Son una pareja consolidada (no hay evidencias de lo contrario) y el carácter bien diferenciado de cada uno (él moderado y prudente; ella hiperactiva y más espontánea) les ha ayudado a alcanzar ese equilibrio necesario para prepararse para su papel definitivo: suceder a Juan Carlos I y a la reina Sofía. "Se trata de un proyecto personal, político, institucional, en el que ambos están empeñados", revela el periodista José Apezarena, biógrafo del príncipe, en su último libro: Felipe y Letizia. La conquista del trono. Sin duda la función más complicada que jamás van a ejercer. "Es imposible que el príncipe Felipe herede el régimen de poder de su padre", señala sin embargo Javier Castro-Villacañas, abogado, periodista y experto en la casa real, autor de libro El fracaso de la monarquía.

Si en 1997 la Corona obtenía una nota del 6,67 en el CIS, ahora saca un 3,72 Analizando la situación, Felipe no lo va a tener fácil. La delicada situación que atraviesa la Corona, agravada por los problemas de salud del rey, su herencia millonaria en Suiza, la irrupción en escena de la aristócrata Corinna zu Sayn-Wittgenstein, y la imputación en el caso Nóos de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, ponen a la figura del heredero al trono español en una delicada encrucijada. La Corona suspende en el único examen público que hace el Centro de Investigaciones Sociológicas. Si en 1997 la Corona obtenía un 6,67 de nota, en 2010 aún se mantenía en el aprobado con un 5,35. Todo se torció en octubre de 2011, cuando la institución sacaba el primer suspendo de su historia, un 4,89. Desde entonces, nuevos suspensos, un 3,68 en mayo del año pasado y un 3,72 en abril de 2014. Y eso que el CIS no pregunta individualmente por los miembros de la Corona.

Sí lo han hecho algunos medios en encuestas encargadas, como el diario El Mundo, que otorgó peor nota a la princesa Letizia, por detrás del rey, la reina y el príncipe. En las encuestas internas que hace la propia Casa Real, que no se hacen públicas, la princesa tampoco aparece muy bien valorada, aunque aprueba. "Es curiosa la baja valoración que obtiene Letizia. ¿Por qué no cae bien? Procede del pueblo y tenía todas las cartas en su mano para acercar la institución al pueblo, pero no ha sido así. No actúa con naturalidad. No se ha hecho con el papel", afirma Javier Castro-Villacañas.

La baja popularidad de Letizia

Esta supuesta mala adaptación de Letizia a sus funciones reales no parece haber arrastrado a su marido, el mejor valorado en las encuestas junto a su madre la reina. De hecho, la reina Sofía y el príncipe Felipe mantienen a flote la Monarquía. La primera tiene un 67% de popularidad y su hijo un 66%, según El Mundo, cinco puntos más que hace un año. Poco a poco los príncipes de Asturias toman protagonismo, dando sensación de estar preparados para sus futuras obligaciones y evitando hasta el momento todo tipo de escándalos en su vida privada.

Letizia intenta encontrar su hueco en áreas como la educación, la innovación, la nutrición y la salud En estos diez años de matrimonio, la pareja ha asistido a 1.516 actos oficiales. Por separados, él a 938 y ella a 190. Ambos han presidido 248 audiencias en las que han recibido a más de 7.000 personas. En cuanto a los discursos, él ha pronunciado 679 y ella 86. Han hecho 73 viajes oficiales como príncipes a 38 países. Él se ha prodigado más que ella en el extranjero: 79 viajes en solitario del Príncipe por solo tres de la princesa, según datos de la Casa Real. Sus hijas, las infantas Leonor y Sofía, ya se han estrenado en un acto oficial. El pasado 2 de mayo tuvieron el primero, al asistir junto a sus padres en la ceremonia de las bodas de plata de la graduación del príncipe en la Academia General del Aire.

Y es que la pareja intenta demostrar que su cargo es, ante todo, un trabajo. Letizia, que en septiembre cumplirá 42 años, tiene agenda propia desde el año 2007. Le gustan las áreas de educación, innovación, nutrición y las enfermedades raras. Colabora con la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Y ocupa la presidencia de honor de la Asociación Española contra el Cáncer. Por su parte, el Príncipe, gran aficionado al deporte, compagina casi todo su tiempo con los actos institucionales y su Fundación Príncipe de Girona, presentada en diciembre de 2011 y cuyos pilares, según el propio príncipe, son la "honestidad y la transparencia". Con esa declaración de intenciones marcaba claras distancias con lo que acabó representando el Instituto Nóos, de su cuñado Urdangarín. También está la Fundación Príncipe de Asturias, creada en 1980 e impulsada en la actualidad por 77 patronos, entre ellos los presidentes y directivos de las principales empresas españolas, como el Banco Santander, El Corte Inglés, Telefónica, Repsol o Iberdrola.

Sin fotos con su hermana y cuñado

No todo ha sido un camino de rosas. La imputación de Iñaki Urdangarin en el caso Nóos, que ya salpica de lleno a la infanta Cristina, ha desquebrajado lo que antes parecía ser la irrompible unidad de la Familia Real. Los Príncipes se han negado a aparecer al lado de Iñaki y Cristina. Ni en público ni en privado. Ha habido un gran distanciamiento. Los periodistas Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta, que acaban de publicar el libro 'La intocable. Cristina, la infanta que llevó la corona al abismo', aseguran que la relación entre Felipe y su hermana es inexistente, y que desde la Casa Real, con apoyo del Gobierno, se intentó que Cristina se separara de Urdangarin. Las gotas siguen colmando el vaso. La Agencia Tributaria confirma en su último informe que Urdangarin actuó "con engaño" para defraudar 337.138 euros en las cuotas del IRPF de los años 2007 y 2008, y no las empresas que le retribuyeron por servicios de asesoría, como defiende el Duque de Palma.

En plano íntimo de la pareja, no se conocen desavenencias matrimoniales de los Príncipes. Se llegaron a criticar las salidas individuales de la princesa, que al parecer necesitaba su propio espacio. En el verano de 2013, Letizia protagonizó una polémica marcha de Mallorca, cuando toda la familia estaba en el palacio de Marivent. La princesa se fue, dejando allí a sus hijas, a su marido y a sus suegros. Fueron malos tiempos para la princesa, que incluso incluyó la traición de un primo, que publicó un libro con informaciones confidenciales sobre Letizia. 

Mucha gente contempla el 2015 como el año en el que se puede producir un relevo en la Corona Lo que está claro es que estos diez años pueden ser el final de un ciclo y el comienzo de otro. Ese cambio que les llevará a dejar de ser príncipes para ser reyes. Mucha gente contempla el año 2015 como el momento en el que el rey deje paso a su hijo. 2015 puede ser el año en el que Urdangarin sea juzgado y el rey cumpla 40 años al frente de la Corona. La encuesta de El Mundo reflejaba que el 56% de los españoles cree que el príncipe iba a poder restaurar el prestigio perdido por la Monarquía. Aquí aparece de nuevo Letizia. La revista Vanity Fair publicaba un reportaje el año pasado asegurando que Letizia era la que más había presionado para que abdicara el rey.

Pero, ¿está preparado el príncipe Felipe para reinar, tal y como insinuó su padre en el discurso de Navidad de 2011? "España, más que una monarquía consolidada, lo que tiene es un 'juancarlismo'. Es un régimen muy personal, una figura política fundamental en los últimos 35 años. La pregunta es: ¿el príncipe va a poder heredar el régimen de poder de su padre? Es una incógnita. Felipe ha de ser capaz de reformular los pactos de la Transición o va a ver complicado su futuro. La desaparición del 'juancarlismo' va a provocar una crisis", señala Javier Castro-Villacañas.

El príncipe trabaja en que ese relevo tenga el mayor consenso posible. No es una coincidencia que se hayan multiplicado los viajes a Cataluña. Felipe ya ha hecho seis este año, y en junio está prevista la séptima visita. En febrero, un empresario independentista, Àlex Fenoll, se negó a dar la mano al príncipe mientras este visitaba el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona. Un día después del desplante, el príncipe cenaba en Barcelona con los miembros del colectivo Puente Aéreo, un foro que engloba a representantes empresariales de Madrid y de Barcelona ontrarios a desafíos independentistas. En abril, en otra cena en la que coincidieron los Príncipes de Asturias con el presidente catalán Artus Mas, Felipe brindó por "Cataluña y España" mientras chocaba su copa con la de Mas. El heredero siempre ha defendido que "hay que respetar las reglas del juego" y la Constitución en el capítulo soberanista.

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