Las autoridades de Libia sacaron por la fuerza a docenas de migrantes que llevaban 10 días atrincherados en un contenedor de mercancías en la ciudad portuaria de Misrata tras ser rescatados en el mar.

Los migrantes se habían negado a desembarcar alegando que Libia es un país demasiado peligroso para ellos. Intentaban llegar a Europa cruzando el Mar Mediterráneo antes este mes cuando fueron rescatados por un buque mercante, el Nivin, que se dirigía a la ciudad libia.

Algunos de los migrantes fueron trasladados a un hospital el martes en la noche mientras que otros fueron llevados a un centro de detención en Misrata, dijo Human Rights Watch el miércoles.

Las fuerzas de seguridad abordaron el carguero tras el fracaso de las negociaciones, que no lograron convencer a los migrantes para desembarcar, explicó el portavoz de la Marina libia, Ayoub Jassem.

"Solo 14 de los al menos 94 migrantes accedieron a dejar el barco”, dijo el vocero a The Associated Press. "Solo seis migrantes resultaron heridos en la operación y fueron trasladados a un hospital cercano”.

Libia se sumió en el caos tras la revuelta de 2011 que derrocó a Moamar Gadafi. Desde entonces, la nación del norte de África se ha convertido en un punto de transito importante para los migrantes que huyen de la pobreza y las guerras en el continente y buscan una vida mejor en Europa. Grupos de derechos sostienen que en Libia los migrantes se enfrentan a explotación y abusos a manos de los traficantes de personas y las milicias locales.

En los últimos años, los países europeos han formado y financiado a las autoridades libias para reducir el número de salidas, una peligrosa travesía que se cobró la vida de miles de personas. Pero según los críticos, estos esfuerzos hicieron que los migrantes se queden atrapados en Libia.

“Este es el peor final posible para la desesperada súplica de la gente a bordo del Nivin para evitar una detención inhumana en Libia”, dijo Judith Sunderland, de HRW.

"La situación es el resultado de los esfuerzos de Italia y la Unión Europea para obstaculizar las operaciones de rescate de organizaciones no gubernamentales y empoderar a la guardia costera libia aun cuando Europa sabe que Libia no es un lugar seguro”, agregó.

Human Rights Watch instó a las autoridades libias a "permitir de inmediato que personal de Naciones Unidas y ONGs visiten a las personas desalojadas del buque, encontrar alternativas a su detención e investigar el posible uso de una fuerza ilegal”.

La coordinadora humanitaria de la ONU para Libia, María Ribeiro, dijo en un comunicado el martes que la “comunidad humanitaria está triste por el giro de los acontecimientos”.

"Su reticencia a abandonar la relativa seguridad del barco que los rescató del peligro en el mar es una reacción humana comprensible (...) y es lamentable que los esfuerzos de mediación realizados no llevaron a una resolución pacífica”, agregó Ribeiro.

Con un único barco de rescate patrullando el Mediterráneo y la negativa de los puertos europeos a recibir a migrantes rescatados, las embarcaciones comerciales son cada vez más recelosas de rescatar a gente del mar. En varias ocasiones en los últimos meses se han visto atrapados entre la hostilidad de los gobiernos para aceptar a los migrantes y la obligación de rescatarlos, según la ley marítima.

La agencia migratoria de la ONU dijo que más de 850 migrantes perdieron la vida intentando cruzar el Mediterráneo en lo que va de año, frente a las 2.100 muertes registradas en el mismo periodo de 2017. La agencia estima que más de 40.000 llegaron a territorio europeo desde enero, aproximadamente la mitad de los cerca de 80.000 que lo lograron en 2017.