La primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, recibió el indulto en uno de los frentes abiertos por el Brexit el martes luego de que los rebeldes de su partido reconocieron no tener fuerza suficiente para desafiar su liderazgo. Pero enfrentó un nuevo quebradero de cabeza en el Parlamento, donde sus aliados amenazaron con retirar el apoyo a su gobierno en minoría si no modifica el acuerdo de divorcio alcanzado con la Unión Europea.

El Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP, por sus siglas en inglés) forjó un pacto el año pasado para respaldar a los Conservadores de May en los asuntos legislativos importantes. Pero la formación protestante y probritánica se opone a que la frontera entre Irlanda del Norte e Irlanda siga abierta tras la salida del país de la UE, como contempla el borrador de acuerdo alcanzado la semana pasada entre Londres y Bruselas, alegando que esto debilita la unión de la región con el país al crear leyes comerciales separadas.

En una advertencia a May, los legisladores del partido se abstuvieron el lunes en la noche en varias votaciones de un proyecto de ley de finanzas y votaron en contra del gobierno en una de las enmiendas.

Uno de los legisladores del DUP, Sammy Wilson, dijo que las votaciones estaban "diseñadas para enviar un mensaje político al gobierno: Mire, tenemos un acuerdo con usted, pero usted tiene que cumplir su parte del trato”.

May defendió el acuerdo de divorcio de la UE en un artículo publicado el martes en el diario Belfast Telegraph, señalando que el pacto "pone a Irlanda del Norte en una posición fantástica para el futuro”.

Los negocios se beneficiarán porque Irlanda del Norte sería “una puerta de entrada tanto para el mercado comunitario como para el resto del mercado británico”, agregó.

La asediada dirigente británica recibió una pequeña tregua cuando un destacado legislador proBrexit reconoció que los rebeldes del Partido Conservador no reunieron los apoyos suficientes para desafiar su puesto.

Jacob Rees-Mogg fue uno de los diputados conservadores que escribieron cartas pidiendo una moción de censura a la primera ministra. Los disconformes dicen que el borrador de acuerdo deja a Gran Bretaña ligada a las reglas del bloque, sobre las que ya no tendrá poder de decisión.

El grupo había señalado antes que confiaba en obtener las 48 cartas _ el equivalente al 15% de los legisladores de la formación _ que iniciarían el proceso.

El borrador de acuerdo alcanzado la semana pasada provocó una avalancha de críticas en Gran Bretaña y dejó a May peleando por mantenerse en el cargo mientras los negociadores de Londres y Bruselas trabajaban para cerrar un acuerdo final antes de la cumbre del próximo domingo en la que se espera que los líderes comunitarios den su visto bueno al texto.

El acuerdo de divorcio de 585 páginas, que es vinculante legalmente, está completo, pero Gran Bretaña y la Unión Europea tienen que desarrollar todavía una declaración sobre su futura relación.

La oficina de May dijo que la mandataria se reunirá con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el miércoles en Bruselas como parte de los trabajos para ultimar la declaración.

Los líderes de la Unión Europea dieron la bienvenida al pacto, pero España expresó su preocupación por que la redacción del texto no deja claro cómo se tratará a Gibraltar, un territorio británico enclavado en el extremo sur de la Península Ibérica.

España votará en contra del acuerdo si el futuro de Gibraltar no se considera un asunto bilateral entre Madrid y Londres, dijo el martes el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

En un foro empresario en Madrid, Sánchez dijo que “nosotros como país no podemos asumir que lo que vaya a pasar con Gibraltar en el futuro dependa de una negociación del Reino Unido con la Unión Europea, tendrá que ser algo que definamos, y negociemos y acordemos el Reino Unido y España”.

Si la UE aprueba el acuerdo, éste debe ser ratificado por los parlamentos europeo y británico, donde la aritmética parlamentaria es desalentadora para May. El rechazo a la propuesta desataría una crisis política a unos meses de la fecha oficial del Brexit.

El Banco de Inglaterra advirtió que crece la inquietud en el sector empresario sobre la perspectiva de una falta de acuerdo para la salida.

El economista jefe Andy Haldane dijo que la incertidumbre en torno al Brexit es “el viento en contra más fuerte” que enfrenta la economía británica.

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Los periodistas de The Associated Press Aritz Parra en Madrid y Pan Pylas en Londres contribuyeron a este despacho.