Cada vez hay más gorilas en la niebla _ una inusual historia de éxito conservacionista _ afirman los científicos.

Después de estar al borde de la extinción, los gorilas de montaña resurgen lentamente. El miércoles, la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus iniciales en inglés), una organización con sede en Suiza, actualizó el estatus de los gorilas de montaña de “en peligro crítico” a “en peligro, una designación más prometedora, aunque aún precaria. Ahora hay poco más de 1.000 ejemplares en su hábitat natural, un incremento respecto a los cerca de 680 animales que había hace una década.

“En el contexto de las poblaciones de vida silvestre en declive en todo el mundo, este es un notable éxito de conservación”, dijo Tara Stoinski, presidenta y directora de ciencias de la Fundación Dian Fossey Gorilla.

La organización sin fines de lucro con sede en Atlanta lleva el nombre de la investigadora de primates cuya labor ayudó a atraer la atención internacional a los gorilas de montaña, y cuyas memorias son la base del filme “Gorilas en la Niebla”, que protagonizó Sigourney Weaver en 1988.

“Es un rayo de esperanza _ y está sucediendo en países devastados por guerras recientes y que siguen siendo muy pobres”, dijo Stoinski, quien también es miembro del grupo de especialistas en primates del IUCN, que recomendó el cambio de estatus.

Los gorilas de montaña viven en frondosos bosques de neblina que se extienden por una serie de volcanes inactivos del este de África. Su hábitat incluye parques nacionales que abarcan partes de Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo.

Fossey, quien murió en 1985, había calculado que la especie se extinguiría antes del año 2000. En cambio, su población ha aumentado lentamente gracias a sostenidos y bien financiados esfuerzos internacionales de conservación.

“Hemos progresado en términos de protección, en lo referente a permitir un ambiente en el que los gorilas de montaña puedan seguir creciendo y prosperando”, dijo Anna Behm Masozera, directora del Programa Internacional de Conservación del Gorila, con sede en Kigali, Ruanda. “Pero es importante resaltar que la población de gorilas de montaña aún podría reducirse rápidamente. Aún tenemos tan solo a dos poblaciones pequeñas y frágiles”, divididas entre dos parques nacionales.

Son varios factores los que han permitido el leve resurgimiento de los gorilas de montaña, dijo Masozera.

Los gobiernos de los tres países han aumentado la seguridad en los límites de sus parques nacionales _ zonas en las que es ilegal la caza, tala y pavimentación.

El turismo también ha colaborado: los visitantes pagan hasta 1.500 dólares por hora para observar a los gorilas, fondos que ayudan a financiar a los guardabosques.