La economía alemana se contrajo levemente en el tercer trimestre de 2018, su primera contracción estacional desde inicios de 2015, debido a la disminución de las exportaciones y a demoras en la certificación de vehículos a raíz de normas más estrictas de emisiones de gas.

La agencia de estadísticas del gobierno reportó el miércoles que la producción económica se redujo en 0,2% en el tercer trimestre. Añadió que hubo una disminución de importaciones y un aumento de las exportaciones, lo que significó un déficit comercial.

El ministerio de Economía dijo en un comunicado que "los efectos singulares en el tercer período llevaron a la interrupción del alza", debido a que fabricantes como Daimler y Volkswagen tuvieron dificultades en obtener certificaciones para sus vehículos bajo normas ambientales más estrictas. Ello los llevó a descartar automóviles antes del plazo que tenían para concluir sus pruebas, el 1 de septiembre, y por lo tanto hubo una falta de oferta para los consumidores.

Moritz Degler, economista para la firma Oxford Economics, conjeturó que la baja en la producción automovilística y sus subsiguientes repercusiones en el resto de la economía probablemente le quitaron medio punto porcentual al producto interno bruto alemán.

"Esto implica que la economía no se frenó mucho comparado con el crecimiento del 0,5% (en el segundo trimestre)", declaró.

Vaticinó que la economía se recuperará y que crecerá un 0,6% en el cuarto trimestre: "Las decepcionantes cifras del tercer trimestre reflejan más la excesiva dependencia que tiene el país sobre su abultado sector automotor, que una pérdida en la salud económica de la eurozona".

La baja en el crecimiento económico siguió a aumentos de 0,5% en el segundo período y 0,4% en el primero. Ocurre en momentos en que el crecimiento económico está perdiendo impulso en toda la eurozona. Los economistas no creen que esta tendencia será suficiente para hacer que el Banco Central Europeo cancele sus planes de poner fin a su programa de estímulo económico mediante la compra de bonos.

Carsten Brzeski, un economista de ING, dijo que hay indicios de un repunte pero que el descenso en el tercer trimestre "es otro llamado de alerta de que la estabilidad política y el sólido crecimiento económico de ninguna manera son cosas seguras".