El primer ministro designado de Líbano acusó el martes a Jezbolá de entorpecer la creación de un nuevo gobierno seis meses después de las elecciones parlamentarias, reflejo de la creciente tensión por la vacilante economía del país.

En una conferencia de prensa en Beirut, Saad Hariri respondió: "Es Jezbolá, y punto" cuando se le preguntó quién estaba bloqueando la creación de un gobierno. Añadió que el grupo miliciano chií es completamente responsable por las consecuencias, incluyendo la renqueante economía.

A Hariri poco le faltó para renunciar. Sin embargo, dijo que todavía había oportunidad para pulir diferencias.

Jezbolá, respaldado por Irán, cada vez presiona más a Hariri, el principal líder suní del país. Insiste en que seis legisladores sunitas aliados a ellos estén representados en el nuevo gabinete. Hariri rechaza categóricamente la exigencia, diciendo que los seis legisladores independientes no son parte de un bloque parlamentario y por lo tanto no son aptos para que tengan a un ministro en el gabinete.

"La verdad es que la formación de gobierno se ha topado contra un gran obstáculo", dijo Hariri.

Líbano realizó su primera elección parlamentaria en nueve años en mayo pero la formación del gobierno ha sido empañada por riñas políticas.