Auge de los extremos deja en aprietos a líderes europeos

La decisión de Angela Merkel de quedarse como canciller de Alemania pero renunciar como líder de su partido refleja la difícil situación en la que se encuentran los líderes europeos: los partidos...

La decisión de Angela Merkel de quedarse como canciller de Alemania pero renunciar como líder de su partido refleja la difícil situación en la que se encuentran los líderes europeos: los partidos centristas están perdiendo terreno ante el avance de los extremos políticos.

Merkel cedió a las realidades políticas luego de una serie de elecciones en las que su partido sufrió estrepitosas derrotas, y en las que ascendieron partidos a los dos lados de su Unión Demócrata Cristiana.

En Italia, una coalición de partidos antiinmigrantes y anti-establishment está en el poder y en Francia el presidente Emmanuel Macron, a pesar de sus posiciones proempresariales y pro-Unión Europea, ha perdido popularidad.

En Gran Bretaña la primera ministra Theresa May gobierna sin mayoría en el Parlamento. Ante las dificultades para mantener el apoyo de su Partido Conservador, trata de hallar una fórmula para la salida del país de la Unión Europea que satisfaga a todos los sectores.

La idea de la democracia, durante décadas el pilar del “Proyecto Europeo”, parece estar en peligro a medida que surgen gobiernos autoritarios como los de Hungría y Polonia.

Alice Billon-Galland, analista del instituto de estudios European Leadership Network en Londres, dice que los europeos están apoyando no solo a los partidos de ultraderecha sino también a los "anti-establishment" de la ultraizquierda como los Verdes, que tuvieron buenos resultados en las elecciones alemanas. Ello deja a los líderes europeos en una posición vulnerable de cara a los comicios para el Parlamento Europeo el año que viene.

“Mi preocupación es sobre el liderazgo, sobre el futuro del Proyecto Europeo”, comentó Billon-Galland. "En medio de este auge del populismo en la UE, y justo antes de las elecciones del 2019, lo que Europa necesita más que nada es una visión, y un liderazgo fuerte y unido que pueda hacerla realidad”.

Reconoce que ello es difícil ante la salida de Gran Bretaña y la turbulencia política en Alemania.

La realidad es totalmente distinta a la que reinaba hace dos décadas, cuando colapsó la Unión Soviética y se amplió la UE para incluir a países que otrora estaban en la órbita soviética.

En ese entonces se respiraba un aire de triunfalismo, quizás acompañado de la creencia inocente de que perduraría para siempre la libertad, la libertad de expresión, la libertad de movimiento y la economía de mercado.

Pero eso fue antes de que Europa sufriera una serie de ataques terroristas y una ola migratoria de Asia, África y el Medio Oriente, y después de varias crisis financieras que socavaron la confianza en el euro, la moneda común que muchos consideraban el pegamento que forjaría a Europa en “una unión cada vez más estrecha”.

Dominique Moisi, asesor del Institut Montaigne en París, dijo que "el espíritu de estos tiempos” va en contra de las políticas centristas, racionales y proeuropeas, en parte por “la rabia” que muchos sienten contra las élites.

“El problema para todos los líderes europeos es las elecciones europeos de mayo del año entrante”, comentó. "¿Cuál será el resultado? ¿Ganarán las fuerzas antieuropeas? Es posible”.