Sandra Day O'Connor, la primera mujer en ser magistrada de la Corte Suprema de Estados Unidos, anunció el martes que ha sido diagnosticada con fase inicial de demencia senil, “probablemente el mal Alzheimer".

O'Connor, de 88 años, dijo en una carta pública que recibió el diagnóstico hace un tiempo y debido al avance de la enfermedad “no podré participar más en la vida pública”.

“Aunque el capítulo final de mi vida será un desafío, nada me hace dudar de las bendiciones que he recibido en mi vida y por las que estoy tan agradecida”, escribió la jueza.

"Cuando era una niña vaquera en el desierto de Arizona, jamás me hubiera imaginado que algún día sería la primera mujer en la Corte Suprema”, añadió.

El anuncio de O'Connor se produce un día después de que The Associated Press publicó un artículo según el cual la jueza se había retirado de la vida pública, y en que su hijo Jay O'Connor confirmó que ella estaba teniendo dificultades recordando algunas cosas. El hijo comentó también que debido al mal estado de su cadera, O’Connor se mantiene cerca de su casa en Phoenix y se mueve en silla de ruedas. La última vez que O'Connor habló en público fue hace más de dos años.

O'Connor era una jueza a nivel estatal en 1981 cuando fue nominada por el entonces presidente Ronald Reagan, quien durante su campaña prometió nominar a una mujer al tribunal. O'Connor fue la tercera estudiante con mejores calificaciones en la Escuela de Leyes de Stanford y fue la primera mujer en presidir el Senado estatal de Arizona. Tenía 51 años cuando fue confirmada a la Corte Suprema por unanimidad. En el máximo tribunal, sus votos fueron decisivos en temas como el aborto, la igualdad de derechos para las minorías, el aporte de dinero en las campañas políticas y la decisión de otorgarle la presidencia a George W. Bush en el 2000.

O'Connor tenía 75 años en el 2005 cuando anunció que se retiraba de la Corte Suprema, debido al precario estado de salud de su esposo, John O'Connor III, quien fue diagnosticado con el mal de Alzheimer.

El presidente del tribunal, John Roberts, dijo en un comunicado que “lamento haberme enterado" de que O'Connor "enfrenta el desafío de la demencia senil”.

"Aunque ella ha anunciado que se retira de la vida pública, no hay enfermedad ni condición que aminore la inspiración que ella le ha dado a quienes siguen su ejemplo", escribió Roberts.