Willa tocó tierra el martes por la noche en la costa del estado de Sinaloa, en el Pacífico mexicano, como un huracán categoría 3 con vientos de 195 kph (120 mph), amenazando a un importante centro turístico, así como pueblos pesqueros y granjas después de impactar la colonia penitenciaria de las Islas Marías.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos indicó Willa entró por la pequeña localidad de Isla del Bosque, unos 80 kilómetros al sur del puerto de Mazatlán, en donde muchos turistas seguían paseando por el malecón para disfrutar de la puesta de sol espectacular mientras las nubes del huracán oscurecían la otra parte del cielo.

Todos los hoteles y establecimientos de este destino turístico, de unos 500.000 habitantes y muy frecuentado por estadounidenses y canadienses, tenían cubiertas las ventanas con madera.

El coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, dijo a través de Twitter que en cuanto tocó tierra la tormenta provocó "algunos cortes de energía y afectaciones en estructuras endebles con techumbres de lámina en el municipio de Escuinapa”, donde se ubica Isla del Bosque. También pidió a la población mantenerse alerta.

Las autoridades recomendaron a los pobladores que eviten salir durante “la relativa calma del ojo, debido a que los vientos peligrosos pueden aumentar repentinamente” a su paso.

Alberto Hernández, empleado de un hotel en Teacapan, 20 kilómetros al sur del punto de ingreso del huracán, expresó confianza en que el edificio resistirá el embate. Él y su hijo, quien también trabaja en el hotel, permanecerán en el lugar, aunque el resto de su familia ya salió de la zona.

“Llevamos todo el día llenos de agua, no hay nadie en las calles, todo está cerrado, pero no todos quisieron irse, aunque las autoridades dejaron claro que el que se quedara era bajo su responsabilidad”, comentó.

Las lluvias torrenciales comenzaron por la tarde y las autoridades de emergencia dijeron que desalojaron a más de 4.250 personas en las localidades costeras e instalaron 58 alberges antes de que llegara la tormenta

La tormenta azotó las Islas Marías, un archipiélago situado a unos 100 kilómetros (60 millas) de la costa que tiene una reserva natural y una prisión federal. Las autoridades federales se limitaron a indicar que estaban activados todos los protocolos para este tipo de emergencias y que su prioridad era la seguridad e integridad de las personas.

Ante la proximidad de Willa, la playa de Mazatlán prácticamente desapareció y las olas empezaron a estrellarse contra el malecón bajo un cielo cubierto por nubarrones negros. Algunos surfistas aprovecharon el oleaje y solo salieron del mar cuando la policía, amenazó con detenerlos. Las escuelas cerraron y las calles estaban casi desiertas.

Algunas familias se fueron al centro de convenciones de Mazatlán, que abrió sus puertas como albergue. Extendieron frazadas en el piso y esperaban la tormenta.

El gobierno federal emitió un decreto de “emergencia extraordinaria” para 19 municipios en los estados de Nayarit y Sinaloa.

Bob Swanson, de Canadá, tiene una casa en el vecindario de Cerritos, cerca de la playa de Mazatlán, donde pasa entre dos y seis meses cada año. Dijo que llenó su lavadora con agua, su tanque con gas y su auto con combustible, por si necesita irse a las montañas por seguridad.

“Espero con un poco de ansiedad”, dijo vía telefónica, y agregó que estaba sentado en su pórtico fumando un cigarrillo.

Los vientos con fuerza de huracán se extendían a 55 kilómetros (35 millas) del vórtice del meteoro, y con fuerza de tormenta tropical hasta 185 kilómetros (115 millas).

Los meteorólogos advirtieron que podrían caer entre 15 y 30 centímetros (6 y 12 pulgadas) en partes de Jalisco, Nayarit y Sinaloa, con la posibilidad de inundaciones repentinas y deslaves en zonas montañosas. En algunas zonas se esperan hasta 45 centímetros (18 pulgadas).

Hacia el sur, los remanentes de la tormenta tropical Vicente seguían provocando lluvias intensas, inundaciones letales y aludes.

Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil, dijo que 11 personas murieron a causa de Vicente. Las autoridades locales habían dicho originalmente que eran 12 víctimas.

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La periodista de Associated Press Isabella Cota en la Ciudad de México contribuyó a este despacho.