El asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado del reino en Estambul probablemente no detenga el ascenso al poder del príncipe heredero Mohammed bin Salman, pero sí podría causar daños irreparables a sus relaciones con Occidente y con ello poner en riesgo los ambiciosos planes de reforma que él desea aplicar.

La indignación internacional por el asesinato de Khashoggi el 2 de octubre a manos de funcionarios saudíes bajo circunstancias todavía oscuras ha marcado la mayor crisis en el rápido ascenso del príncipe de 33 años, ya manchado por una guerra en Yemen y una amplia detención de empresarios y activistas saudíes.

El príncipe esperaba recabar el apoyo mundial a sus esfuerzos por reformar la dependencia económica que tiene el país del petróleo, pero ahora la monarquía se enfrenta a posibles sanciones por el asesinato. Arabia Saudí ha amenazado con tomar represalias contra cualquier acción punitiva, pero algunos analistas dicen que blandir su principal arma _ la producción de petróleo _ podría resultarle contraproducente y hacer que los objetivos económicos del príncipe se alejen aún más.

“Ahora el tema es cómo los gobiernos occidentales coordinarán una respuesta y hasta dónde quieren hacer crecer esto de forma coordinada”, dijo Michael Stephens, investigador especialista en Medio Oriente en el Real Instituto de Servicios Unidos para Estudios de Defensa y Seguridad de Londres.

“¿Se considerarán suficientes las sanciones financieras en cuanto a enviar un mensaje a Arabia Saudí de que esto no volverá a suceder nunca?”, preguntó Stephens. “Algunos sienten que es insuficiente, mientras que otros, como los estadounidenses, podrían sentir que es demasiado”.

Asesores cercanos al príncipe han sido despedidos por el asesinato de Khashoggi y 18 sospechosos han sido arrestados. Pero el mismo príncipe, protegido por su padre de 82 años, el rey Salman, ha sido escogido para dirigir un panel para reformar los servicios de inteligencia del reino, una señal de que seguirá siendo el siguiente en la línea de sucesión al trono.

El rey tiene la autoridad de cambiar la línea de sucesión, como lo hizo cuando designó a su hijo príncipe heredero, sin esperar un consenso real previo.

Sin embargo, cualquier desafío directo a la sucesión del príncipe Mohammed “podría desestabilizar al reino como un todo”, dijo Cinzia Bianco, analista del centro Gulf State Analytics.

La mayor preocupación de los saudíes es Estados Unidos, un importante aliado militar contra Irán y una fuente clave del tipo de inversión extranjera que necesitan para reformar la economía. Una fuerte respuesta estadounidense podría ocasionar que otros países occidentales hagan lo mismo, empeorando la crisis.

Hasta ahora, el presidente Donald Trump ha enviado señales mixtas, comprometiéndose a aplicar un “castigo severo” por la muerte del columnista de The Washington Post, pero diciendo que no quiere poner en riesgo la venta de armas estadounidenses al reino.

Pero incluso si los saudíes mantienen a Trump de su lado, podrían enfrentarse a sanciones del Congreso de Estados Unidos, donde tanto republicanos como demócratas han expresado su indignación por el asesinato.

La semana pasada, Arabia Saudí amenazó con aplicar una “acción mayor” si tiene que enfrentarse a sanciones. Aunque ningún funcionario ha explicado qué conllevaría, el gerente general de la cadena noticiosa satelital local, propiedad del estado, indicó que podría implicar convertir en arma la producción petrolera del reino.

Hace 45 años, Arabia Saudí se unió a otros países de la OPEP en un embargo petrolero contra la guerra del Medio Oriente de 1973 como represalia por el apoyo militar estadounidense a Israel. Los precios de la gasolina se dispararon, afectando la economía de Estados Unidos. Pero no es claro si dicha medida funcionaria en la economía actual.

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Jon Gambrell está en Twitter como: www.twitter.com/jongambrellap

EDITOR'S NOTE - Jon Gambrell, the acting Gulf news director for The Associated Press, has reported from each of the Gulf Cooperation Council countries, Iran and other locations across the world since joining the AP in 2006.