Turquía está prometiendo investigar hasta el fin la presunta muerte de un periodista saudí en el consulado del reino en Estambul, pero algunos observadores ven un doble rasero en las promesas de transparencia de un gobierno acusado de ahogar la libertad de expresión.

Desde un intento de golpe de estado en 2016, los detractores dicen que el presidente Recep Tayyip Erdogan ha transformado a Turquía en un estado cada vez más autoritario al utilizar poderes de emergencia para encarcelar a miles de sospechosos, expulsar a muchos más de las instituciones estatales y encerrar a decenas de periodistas. Las autoridades han reconocido que apresaron a decenas de turcos en operaciones antiterroristas en el exterior.

Turquía dice que enfrenta numerosas amenazas a su seguridad y soberanía en una región volátil y niega las denuncias de que ha reprimido a opositores legítimos y amordazado a medios periodísticos críticos que nada tuvieron que ver con el intento de golpe.

Si bien puede haber puntos de comparación entre algunas restricciones a las libertades en Arabia Saudí y Turquía, los horrorosos informes turcos sobre Jamal Khashoggi, un columnista del diario Washington Post, carecen de precedentes.

Según los informes, un escuadrón de la muerte oficial saudí mató al periodista, que escribió sobre la persecución de gente que “se atreve a decir lo que piensa” en su país. Arabia Saudí lo niega, aunque algunos informes de prensa en Estados Unidos insinúan que Riad podría decir que Khashoggi murió en un interrogatorio mal hecho.

En el caso Khashoggi, Turquía se atiene a la ley y los acuerdos internacionales y ha tomado “medidas abiertas y transparentes”, dijo el ministro del Interior, Suleyman Soylu, a la agencia noticiosa Anadolu.

En cambio, no recibieron tanta atención internacional los informes en la prensa turca de que una corte de Estambul emitió un “aviso rojo” para los periodistas Can Dundar, residente en Alemania, e Ilhan Tanir, en Estados Unidos, a los que se acusa de espionaje.

Un aviso rojo es un pedido a los países miembros de Interpol de que arresten a un sospechoso, aunque los temores occidentales por la libertad de expresión en Turquía probablemente frenarán la persecución internacional. Dundar, exdirector del diario antigubernamental Cumhuriyet, había sido arrestado anteriormente en Turquía por informes que el gobierno consideró subversivos.