Al grito de “Cuba sí, bloqueo no”, y golpeando los escritorios, alrededor de 20 diplomáticos cubanos y simpatizantes interrumpieron el martes una sesión de la ONU convocada por Estados Unidos para hablar de los prisioneros políticos de la isla.

El ruido hacía imposible escuchar a la embajadora interina de Estados Unidos Kelly Currie, a altos funcionarios del gobierno del presidente Donald Trump, o al secretario general de la Organización de Estados Americanos, en la sala del Consejo Económico y Social de la ONU durante la sesión de más de 45 minutos.

Hacia el final de la sesión, funcionarios de seguridad de Naciones Unidas ordenaron a más de una docena de manifestantes que se habían integrado a los gritos que se retiraran. Los manifestantes gritaron “¡Viva Cuba libre!” y “¡Mentirosos!” mientras eran escoltados de la sala.

Se trató de una inusual protesta por parte de diplomáticos acreditados que tienen derecho de asistir a cualquier reunión abierta de Naciones Unidas, y un reflejo del deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba durante el gobierno del presidente Trump después de que en 2015 se restauraron los vínculos durante la presidencia de Barack Obama.

Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Cuba en 1961 después de la revolución encabezada por Fidel Castro. El embargo económico impuesto en 1958 y expandido en reiteradas ocasiones, continúa vigente.

A pesar del acercamiento que encabezó Obama, hay varios problemas que persisten, en especial el llamado de Estados Unidos a que se respeten los derechos humanos en la isla caribeña.

Currie dijo a los reporteros reunidos fuera de la sala que los diplomáticos cubanos “deberían estar avergonzados” y que Estados Unidos reportaría sus acciones antes las autoridades pertinentes de Naciones Unidas.

“Nunca había visto a diplomáticos comportándose como lo hizo hoy la delegación del gobierno cubano. Fue sorprendente y molesto”, afirmó. “Este tipo de comportamiento no tiene cabida en las Naciones Unidas”.

La embajadora de Cuba Anayansi Rodríguez Camejo dijo que la reunión fue una “farsa política”.

"Cuba está orgullosa de su historial de Derechos Humanos, que niega cualquier manipulación en su contra", dijo Rodríguez. "Por el contrario, Estados Unidos carece de calidad moral para dar lecciones y mucho menos en este asunto".

Currie dijo que Estados Unidos intentó tocar el tema de los presos políticos debido a que la comisión de derechos humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas sostiene sesiones y “es un tema que creemos que no se ha destacado lo suficiente y merece mayor atención”.

Incluso antes del encuentro del martes, ambas naciones intercambiaban acusaciones.

Estados Unidos dice que Cuba tiene 130 presos políticos, lo que es una “flagrante afrenta” a las libertades democráticas fundamentales, y el martes anunció el lanzamiento formal de una campaña en Naciones Unidas de nombre “¿Encarcelado por qué?”, para responsabilizar al régimen cubano de las violaciones a los derechos humanos.

Rodríguez dijo el lunes que Estados Unidos ha violado los derechos humanos, especialmente mediante la tortura, detención y “privación arbitraria de la libertad” en su base militar de Guantánamo, en donde los sospechosos de terrorismo han estado encarcelados durante años. También señaló las políticas migratorias de Estados Unidos, con las que separa a los padres de sus hijos.

Entre los oradores en la sesión estuvo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, el director ejecutivo de Race and Equality Carlos Quesada y el ex preso político cubano Alejandro González Raga. La hermana del preso político Eduardo Cardet Concepción participó en la sesión mediante una videollamada.

Pero sus voces quedaron ahogadas por el constante golpeteo de los escritorios y los gritos de consignas.

La enviada de Estados Unidos dijo que Almagro resaltó “el papel que Cuba juega en la desestabilización de Venezuela y Nicaragua”.

“Por tanto, creemos que es importante subrayar que el régimen socava la paz y la seguridad en toda América Latina, además de perseguir a sus ciudadanos en casa”, declaró Currie.

La embajadora cubana llamó “infame” a Almagro y dijo que el evento se llevó a cabo con “asalariados de Estados Unidos en su política anticubana”.