Joanne Garone Behnke ha repetido cientos de veces todos los escenarios posibles en su mente.

Tal vez su tía de 79 años buscó refugio en el robusto edificio de departamentos cercano que soportó los devastadores vientos del huracán Michael. Tal vez fue rescatada y está en una cama de hospital en alguna parte. La pila de escombros que en su día fue su casa en Mexico Beach es poco profunda, demasiado como para que un cuerpo pase inadvertido, se repite Garone Behnke.

"Es una tortura", dijo Garone Behnke, quien habló por última vez con su tía, Aggie Vicari, justo antes de la llegada del huracán para rogarle que dejara su casa de bloques de concreto.

Cinco días después de la llegada del meteoro a la franja del noroeste de Florida, conocida como Panhandle, la gente intenta localizar a los amigos y seres queridos de los que no ha tenido noticias, aunque se desconoce a cifra exacta de desaparecidos.

"He hablado por teléfono con reporteros, con jefes de bomberos, con directores de los equipos de trabajo de Miami, diga quien diga, lo he llamado. He llamado a todos los hospitales”, contó Garone Behnke el lunes, antes de consultar un mensaje en su celular del jefe de bomberos en Mexico Beach.

Para su decepción, el mensaje decía: "Seguimos trabajando en ello... Les mantendremos informados”.

Coincidiendo con la visita del presidente Donald Trump a la devastada zona, el número de fallecidos por el paso de Michael desde Florida a Virginia aumentó a 17 personas, y la búsqueda de víctimas seguía.

A medida que el meteoro se acercaba, se pidió a más de 375.000 personas que dejaran sus casas, pero las autoridades de emergencias mostraron su frustración por el elevado número de residentes que decidían no hacerlo.

Desde el paso de Michael, muchas personas han sido rescatadas en zonas arrasadas. Debido a los cortes generalizados en el servicio de telefonía móvil, otros podrían estar a salvo y no haber sido capaces de comunicarse con sus familias o amigos, apuntaron responsables de emergencias.

El rescatista Trevor Lewis y el resto de su equipo de seis personas prestaban sus celulares a las víctimas del huracán para que pudiesen contactar con sus seres queridos por primera vez en días. Dijo que los ve “llorar de felicidad”.

"Solo la desesperación en las voces de los familiares que no han contactado con alguien a quien quieren durante unos días ya es mala”, contó. "Entonces llegamos al lugar y encontramos a sus familiares sin comida, ni agua, ni electricidad”.

Por el momento solo hay un deceso confirmado en Mexico Beach, una localidad de unos 1.000 habitantes que fue barrida casi por completo del mapa tras el impacto directo del huracán y sus vientos de 250 kilómetros por hora (155 mph).

El secretario municipal de Mexico Beach, Adrian Welle, dijo a medios locales el domingo que había 46 personas pendientes de ser localizadas. En un primer momento la cifra era de 285 personas, pero las autoridades creen que muchos se marcharon justo antes de la llegada del meteoro. Otros funcionarios municipales dijeron a reporteros que apenas había tres desaparecidos.

CrowdSource Rescue, una organización con sede en Houston que recibe llamadas de familiares preocupados y envía los detalles a equipos de rescatistas sobre el terreno, dijo que ayudó a encontrar a casi 1.500 personas en toda la región desde el paso de Michael.

George Ruiz, expatrón que un barco de rescate de la Guardia Costera que dirige Geaux Rescue, una ONG de búsqueda y rescate, se quejó porque las autoridades no permiten la entrada de grupos de voluntarios a Mexico Beach y Panama City, dos de las zonas más devastadas.

"Hay mucho trabajo por hacer en lo que a rescate y recuperación se refiere”, apuntó Ruiz, cuya organización tiene todavía 433 peticiones para buscar a desaparecidos.

“Escuchamos los mensajes de voz que recibimos durante la noche (...) y en su voz se puede escuchar la desesperación, el deseo de saber si su familiar está vivo y bien o si su familiar ha fallecido”, agregó.

Melissa y Rodney Reinhardt pasaron días preguntándose si el padre de Rodney, de 79 años, había sobrevivido a la tormenta en su casa de la devastada zona de Port St. Joe.

"Nuestra esperanza es que hubiera desalojado, pero nadie había oído nada de él”, señaló. "Es horrible no saber. Es aterrador. Ver las imágenes en las noticias lo hace más aterrador”.

Los equipos de emergencias llegaron a él el jueves en la noche y les dijeron que estaba allí, pero esa fue toda la información que recibieron. Finalmente, Rodney fue a un grupo de una iglesia el domingo para recogerlo.

"Este fue un final feliz”, señaló Melissa Reinhardt.

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Los periodistas de The Associated Press en Florida Russ Bynum en Mexico Beach, Brendan Farrington en Panama City, Gary Fineout en Tallahassee, Kelli Kennedy en Miami y el fotógrafo de AP Gerald Herbert en Panama City, contribuyeron a este despacho.