Un juez ordenó el lunes la liberación inmediata de un niño hondureño de 2 años que fue separado de su padre en la frontera sur de Estados Unidos hace más de cinco meses, y manifestó que la separación de padre e hijo era “la más cruel de las crueldades”.

Se tiene previsto que el pequeño, identificado únicamente como D.J.C.V. en una audiencia realizada en una corte federal de la ciudad de Manhattan, sea liberado de la Oficina de Reubicación de Refugiados y entregado a su padre.

“Hasta siento que el dolor ya se me está quitando”, dijo el padre tras la audiencia. “Me siento muy alegre y agradecido con el señor juez que tomó la decisión de entregarme al niño y con las personas que me están ayudando, los abogados y primeramente Dios”.

El padre solo fue identificado como “Señor C” en los documentos entregados a la corte debido a que ha recibido amenazas por parte de miembros de pandillas de Honduras, dijeron sus abogados en el Centro de Derechos Constitucionales.

El niño ha estado viviendo con una familia suplente en Nueva York, señaló el fiscal adjunto Brandon Waterman durante la audiencia. El padre, que llegó con el pequeño a la frontera sur de Estados Unidos el 30 de abril, pasó cinco meses en centros de detención en Texas, Nueva Jersey y Nueva York y fue puesto en libertad bajo fianza la semana pasada.

Los niños inmigrantes fueron separados de sus padres en la frontera sur en los últimos meses bajo la política de “cero tolerancia” del gobierno del presidente Donald Trump. La práctica terminó en junio, pero cientos de menores continúan en centros de detención, albergues o bajo custodia temporal. Los funcionarios estadounidenses dijeron que más de 200 infantes no pueden ser reunidos con sus familiares o puestos en libertad.

Padre e hijo huyeron de Honduras para escapar de amenazas de muerte de las pandillas como la MS-13 _también conocida como Mara Salvatrucha_ la cual “secuestró y retuvo a punta de pistola al Señor C, amenazando su vida y la de su pequeño”, de acuerdo con la petición presentada por sus abogados el 4 de octubre. Otras pandillas hondureñas mataron a varios miembros de la familia del padre, agrega la solicitud.

Los documentos entregados a la corte también indicaban que el hondureño no es el padre biológico del niño, pero que “es su padre legal y el único que el niño ha conocido”. La madre, que está en Honduras, firmó un documento en el que autorizó al hondureño salir del país con su hijo, señalaron los abogados.

El juez Alvin Hellerstein preguntó sobre el bienestar del pequeño durante la audiencia y criticó al gobierno por separar al niño de su padre.

“No entiendo el razonamiento o la humanidad de esto”, aseveró.

Waterman dijo que el hondureño había sido deportado de Estados Unidos en dos ocasiones y que fue acusado de violencia doméstica hace ocho años durante un incidente que el fiscal cree sucedió en territorio estadounidense.

Añadió que el proceso de reunificación implica varios pasos, como realizar una visita a domicilio, y que todos los requerimientos están diseñados para garantizar la seguridad y bienestar del menor.

El juez dijo que el incidente de violencia doméstica fue considerado como un delito menor y que no era una cuestión suficiente para desestimar la solicitud.

El padre pudo ver a su pequeño una vez la semana pasada tras haber sido puesto en libertad.

“Me sentí muy alegre con él, lloré con él, la felicidad me rompió más el corazón que la valentía que uno tiene”, expresó.

El hondureño dijo que planea vivir con su hijo en la casa de su hermana ubicada en el estado de Texas.