Las fuerzas de seguridad egipcias mataron al amanecer del lunes a nueve “terroristas” en un escondite cavernoso a lo largo del río Nilo, dijo el Ministerio del Interior.

La redada degeneró en un tiroteo que provocó las muertes de los hombres que planeaban ataques a instalaciones vitales, decía el comunicado.

El comunicado no mencionó si hubo sobrevivientes o si alguno de los heridos fue detenido, tampoco si murieron agentes de las fuerzas de seguridad.

Fusiles de asalto, dispositivos explosivos improvisados, municiones y suministros, fueron confiscados durante el operativo en el terreno irregular entre la ciudad de Assiut, a unos 320 kilómetros (200 millas) al sur de El Cairo, y Sohag, otros 70 kilómetros más al sur.

Egipto ha luchado contra una insurgencia en la península Sinaí que se intensificó cuando el ejército derrocó al electo, pero divisivo, presidente islámico en 2013. En febrero, lanzó un operativo a nivel nacional contra los milicianos, pero las redadas afuera de la inquieta península Sinaí han sido inusuales.

El ministerio tomó medidas legales necesarias para la redada, y la coordinó con la Fiscalía Suprema de Seguridad Nacional, un tribunal hermético que maneja casos de terrorismo.

En redes sociales, circuló fotografías de nueve cuerpos ensangrentados alrededor de la caverna con armas cerca de ellos, junto con su comunicado.

Los ataques en tierra firme egipcia son cada vez más inusuales desde que inició el operativo a nivel nacional. En años recientes, milicianos del grupo Estados Islámico han perpetrado varios ataques grandes, muchos de ellos contra fuerzas de seguridad y la minoría cristiana del país, pero también contra una mezquita en Sinaí en donde murieron más de 300 feligreses.

A los periodistas y observadores independientes les han prohibido estar en la campaña del ejército en el área más violenta, una punta noroccidental de Sinaí justo a un lado de la Franja de Gaza, en donde cientos de soldados han muerto desde 2013.