Antes de que existiera Amazon, o siquiera Home Depot, Walmart o Kmart, estaba Sears.

Desde sus inicios como una tienda de relojes por correspondencia en Minneapolis hace 132 años, la compañía creció hasta convertirse en el establecimiento que proveía todo bajo un mismo techo, y, eventualmente, en la minorista más grande del mundo.

Para generaciones de estadounidenses, el catálogo de Sears, Roebuck and Co. era parte de prácticamente todas las casas, un conjunto de juguetes, ropa, muebles y herramientas que inducía al consumidor a hacer la compra de sus sueños. La marca Sears se presentaba tan grande como el rascacielos de 108 pisos que alberga sus oficinas centrales y que es representativo del paisaje de Chicago.

“Era el Amazon de su época”, dijo Mark Cohen, profesor de distribución en la Universidad de Columbia y ex directivo de Sears.

Pero hasta los más grandes han caído. Asediada por la disminución en sus ventas y una creciente deuda, Sears solicitó el amparo del Capítulo 11 de la bancarrota el lunes y anunció planes para cerrar 143 de las casi 700 tiendas restantes, además de eliminar miles de empleos en un intento por permanecer a flote, aunque sea por un tiempo.

Los expertos dudan que sobreviva.

“Desde nuestro punto de vista, hay demasiada putrefacción en Sears para que se vuelva un negocio viable”, dijo Neil Saunders, director administrativo de GlobalData Retail, en una nota a los inversionistas.

Fue una bancarrota que se formó a lo largo de los años. Sears se diversificó demasiado. Se mantuvo reduciendo costos y permitió que sus tiendas se volvieran obsoletas ante la creciente competencia de compañías como Walmart y Target. Y aunque se expandió a internet, no pudo competir con Amazon.

“De hecho, llevan muertos varios años”, dijo Cohen.

En su solicitud, Sears Holdings, que opera tanto a Sears como a Kmart, enlistó activos por entre 1.000 y 10.000 millones de dólares, y pasivos por entre 10.000 y 50.000 millones de dólares. Indicó que tiene 300 millones de dólares disponibles de los bancos para mantenerse en operaciones y está negociando un préstamo adicional por otros 300 millones de dólares.

La compañía alguna vez contó con alrededor de 350.000 empleados; al momento de la solicitud del lunes, contaba con apenas 68.000. En su momento de mayor esplendor, tenía 4.000 establecimientos en 2012; ahora quedarán poco más de 500.

Sears nació en 1886, cuando Richard W. Sears comenzó a vender relojes para complementar su salario como agente de estación ferroviaria en North Redwood, Minnesota. Un año después, abrió su primera tienda en Chicago y había contratado a un relojero de nombre Alvah C. Roebuck.

La compañía publicó su primer catálogo de pedidos por correspondencia en 1888. Junto a compañías como Montgomery Ward y J.C. Penney, Sears ayudó a llevar la cultura del consumismo estadounidense a la clase media del país.

“Es difícil imaginar lo aislado que era vivir en un pequeño pueblo hace 100 o 120 años”, dijo Marc Levinson, autor del libro “The Great A&P and the Struggle for Small Business in America”. “Antes de la llegada de los automóviles, las personas tenían que viajar varios días a caballo o en carroza solo para acercarse a la estación de tren más próxima”.

“Lo que Sears hizo fue poner la mercancía de las grandes ciudades a disposición de las personas de los pueblos pequeños”, comentó.

Hubo un momento en el que se podía encontrar prácticamente cualquier cosa para el hogar en un catálogo de Sears, incluso una casa. Entre 1908 y 1940, la compañía vendió alrededor de 75.000 casas armables, muchas de las cuales siguen en pie hasta ahora.

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Breed contribuyó a este despacho desde Raleigh, Carolina del Norte y D'Innocenzio desde Nueva York.