Solo tiene 10 años, pero la paquistaní Ansa Khan tendrá un día agitado. Justo al amanecer, se levanta para hacer oración antes de leer el Corán, el libro sagrado islámico. Son los momentos más silenciosos de Ansa. Después de eso, su día es un remolino de tareas, escuela, estudios y los ratos ocasionales en los que se escabulle para jugar canicas.

Desde 2012, Naciones Unidas ha reservado el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña para "abordar los desafíos que enfrentan las niñas y promover su empoderamiento y el cumplimiento de sus derechos humanos". El tema de este año es desarrollar aptitudes laborales, sobre todo en las economías más pobres.

El matrimonio prematuro con frecuencia es la primera opción para niñas en los países más pobres del mundo. Pakistán no es la excepción.

Según la organización mundial Niñas, No Esposas, en 2017 hubo 1,9 millones de paquistaníes entre los 20 y 24 años que se habían casado antes de cumplir los 18 años. La organización tenía una cifra incluso mayor para India: 15,5 millones. No hay números oficiales de las niñas esposas actuales.

La pobreza y el patriarcado suelen ser motivos citados con frecuencia para que las niñas se casen.

Sin embargo, Pakistán también tiene a sus heroínas, sobre todo la ganadora más joven del Nobel, Malala Yousufzai, quien recibió un disparo de los insurgentes talibanes a los 13 años por hablar a favor de la educación de las niñas.

Yousufzai sobrevivió y se puso la meta de educar a todas las niñas en todas partes. Era un poco mayor que Ansa cuando escribió por primera vez en un blog de la BBC defendiendo la educación para las niñas, incluso cuando el talibán incendiaba escuelas de niñas y amenazaba con severas sanciones para quienes enviaran a sus hijas a la escuela.

Como Yousufzai, Ansa es de la conservadora provincia de Pakistán Khyber Pakhtunkhwa, frontera con Afganistán.

También, como Yousufzai, Ansa disfruta la escuela y su materia favorita son los estudios islámicos. No siempre hay luz en Toru, la aldea de Ansa y con frecuencia es obligada a estudiar bajo la luz de una linterna.

El padre de Ansa, Tajbar Khan, dijo que su hija con frecuencia le ayuda en la tierra que cultiva para un importante terrateniente de la zona. Le ayuda a alimentar al ganado y pasa horas con su madre haciendo plastas redondas de estiércol que son secadas y después se utilizan como combustible para cocinar.

La granja produce tabaco, un importante cultivo en la provincia. Mientras su padre y hermano mayor cultivan y pizcan las hojas de las plantas de tabaco, Ansa, su hermana mayor y su madre, cosen las hojas entre ellas para secarlas.

El comunicado de este año del Día Internacional de la Niña hace un llamado para que desarrollen sus aptitudes.

"Mil millones de jóvenes, 600 de los cuales son niñas adolescentes, entrarán en el mercado laboral en la próxima década. Más del 90% de los que viven en países en desarrollo trabajarán en el sector no estructurado, con sueldos bajos o sin cobrar, donde el abuso y la explotación laboral son muy comunes", dice el comunicado.

"Las niñas con más desventajas, incluidas aquellas en áreas rurales y aquellas con discapacidades, tienen incluso menos acceso a un trabajo decente", agrega.

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