Mientras todo el mundo promovía las bondades del multilateralismo, Donald Trump dijo que su gobierno apuesta ahora al unilateralismo y revivió la Doctrina Monroe de “América para los americanos”.

“Rechazamos la ideología del globalismo y postulamos la doctrina del patriotismo”, afirmó el presidente estadounidense el martes durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Agregó que su país “es más fuerte, más seguro y más rico” hoy que cuando asumió la presidencia e impuso políticas proteccionistas que van en contra de la globalización en boga. “Nunca entregaremos la soberanía de Estados Unidos a una burocracia global que no fue elegida ni le rinde cuentas a nadie”.

“Pretende destruir el multilateralismo desde la casa de multilateralismo”, expresó con asombro el canciller venezolano Jorge Arreaza.

Como parte de esa visión, Trump dijo que su país mantiene vigente una Doctrina Monroe que data de 1823 y por la cual cualquier intervención de los europeos en América era vista como un acto de agresión.

“En el hemisferio Occidental estamos decididos a mantener nuestra independencia de la intrusión de potencias extranjeras expansionistas”, expresó Trump. “Ha sido la política formal de nuestro país desde el presidente (James) Monroe que rechazamos la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros asuntos”.

El secretario de Estado John Kerry había dado la Doctrina Monroe por muerta durante la gestión de Barack Obama en el 2013.

Kerry dijo que Estados Unidos ya no intervendría en los asuntos de otros estados americanos y que su país consideraba a las otras naciones del hemisferio en términos de igualdad, con las que tomaría decisiones conjuntas.

Trump, sin embargo, parece que quiere volver en el tiempo, no solo en relación con América Latina sino con el mundo en general. Y esa postura es vista como una forma de contentar a su base con miras a las elecciones de noviembre.

Su proclama unilateralista contrastó con la postura de la mayoría de las naciones, cuyos presidentes, uno tras otro, destacan las bondades del multilateralismo.

El mandatario brasileño Mihel Temer dijo que “vivimos en una era empañada por fuerzas aislacionistas. Se están reavivando viejas formas de intolerancia”. Su colega francés Emmanuel Macron declaró que “el nacionalismo siempre genera derrotas”.

Danny Faure, de las Seychelles, sostuvo que la ONU “es un foro único en el que tenemos la misma representación todos”, en tanto que el iraní Hassan Rouhani manifestó que “renegar del multilateralismo no es un signo de fuerza; es más bien un síntoma de debilidad intelectual”.

Acotó que Trump parece decidido a restarle efectividad a las instituciones internacionales, lo que “revela sus dificultades para comprender un mundo complejo e interconectado”.

Las críticas más fuertes, no obstante, las formuló el canciller venezolano Arreaza, poco después de que Estados Unidos anunciase sanciones contra su país.

“Desde el podio de la ONU, del multilateralismo”, dijo el diplomático, Trump cometió dos “flagrantes violaciones al multilateralismo” al anunciar “sanciones coercitivas unilaterales desde la casa del multilateralismo” y al reivindicar la Doctrina Monroe, por la cual Estados Unidos “se reservó para sí todo el territorio de este continente”.

Arreaza describió la doctrina como “extemporánea, vetusta, sin sentido... un anacronismo histórico”.

“Lo que le faltó” a Trump fue “tomar la carta de las Naciones Unidas y romperla, quemarla. Fue algo grotesco, fuera de cualquier parámetro civilizatorio”, señaló.

El canciller recordó que el antídoto que surgió a la doctrina fue el de la patria bolivariana y dijo que Simón “Bolívar ya en 1818 señalaba el peligro de la nación que surgía en el norte”.

__

En este despacho colaboraron los periodistas de la Associated Press Matthew Pennington, Jennifer Peltz, Edith M. Lederer, Angela Charlton y Cara Anna.