En vísperas de la cuarta huelga general contra el gobierno del conservador Mauricio Macri, los sindicatos combativos, organizaciones sociales y fuerzas opositoras de centro-izquierda sellaron su unidad el lunes con una multitudinaria movilización al centro de Buenos Aires y advirtieron que van a profundizar las protestas contra el plan de ajuste oficial.

En paralelo a la convocatoria en la Plaza de Mayo, el presidente Macri intenta en Nueva York recuperar la confianza de los inversores tras la crisis cambiaria y avanzar en la concreción de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Bajo la consigna “Paremos el ajuste”, varias decenas de miles marcharon desde distintos puntos de la ciudad hacia la Plaza de Mayo, frente a la sede de gobierno. Allí tomaron la palabra los líderes de distintas corrientes sindicales y políticas, algunas de las cuales mantenían fuertes diferencias meses atrás, pero que ahora acordaron conformar un frente contra la política económica de Macri.

“Estamos atravesando despidos a granel por toda la Argentina. Están destruyendo lo poco que nos queda de la industria. Están golpeando sistemáticamente el poder adquisitivo del pueblo argentino”, sostuvo Pablo Micheli, secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTA-A).

“Acá hay que juntar fuerzas, hay que hacer todos los paros que hagan falta para que se caiga este modelo económico”, advirtió.

La CTA nuclea a varios de los sindicatos que cumplen un paro de 36 horas que se superpondrá con la huelga general convocada para el martes por la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central sindical.

Esta medida de fuerza, que contará con la adhesión de los gremios de transporte público (autobuses, trenes y metro) y de pilotos de avión, además de camioneros, docentes y empleados públicos, entre otros, apuntará también contra las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno en el marco de las negociaciones con el FMI, al que Argentina ha recurrido en otras crisis y que genera gran desconfianza por su exigencia de recorte del gasto público.

Macri dijo en Nueva York al canal de cable argentino Todo Noticias que las negociaciones con el Fondo avanzan y que transmitirá a los inversores “un mensaje de optimismo sobre el futuro de la Argentina”. El presidente brindará un discurso durante la Asamblea General de las Naciones Unidas que se celebrará el martes, en el que haría referencia a las tratativas con el organismo.

Argentina busca un adelantamiento de los fondos del acuerdo crediticio suscrito en junio, por el cual obtuvo un préstamo de 50.000 millones de dólares con el fin de afrontar la crisis cambiaria iniciada un mes antes. Desde comienzos de año la moneda acumula una devaluación de más de 52% que ha incidido a su vez en el recalentamiento de la inflación.

El acuerdo con el FMI supone un fuerte ajuste de cinturón en un país con un tercio de la población viviendo en la pobreza. Las versiones de que es inminente el anuncio de un nuevo pacto que adelantará recursos para cubrir las obligaciones financieras de 2019 han tomado fuerza en las últimas horas.

Mientras Macri intenta recobrar la confianza internacional en Argentina con un encuentro con inversores como Citi Bank, Goldman Sachs, HSBC, JP Morgan y Morgan Stanley, los sindicalistas auguraron un paro masivo debido a que todos los gremios del transporte se sumarán. Será la cuarta huelga general que afronta Macri, quien asumió a fines de 2015.

“En Washington se vende a la Argentina”, advirtió Hugo Yasky, líder de otra corriente de la CTA y diputado de Unidad Ciudadana, espacio político liderado por la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015).

“Le vamos mostrar el mundo un país que dice no al FMI, sí a la justicia social”, agregó.

“Si hacen falta una y mil marcha y uno y mil paros, hay que intensificar el plan de lucha. Por la vía democrática porque no somos golpistas, queremos que cambien su política económica”, aseveró Sergio Palazzo, jefe del sindicato de empleados de bancos.

El gobierno viene aplicando desde hace tiempo impopulares políticas de ajuste que incluyeron fuertes subas del transporte y de servicios como la luz y el gas, que sumadas a la imparable inflación han incrementado las protestas callejeras. El alza del costo de vida será de más de 40% a fines de este año, según un informe publicado por el Banco Central.