El asesinato de la activista indígena Juana Ramírez Santiago siguió provocando reacciones de repudio el domingo, a dos días de ocurrido.

“Cuando asesinan a una mujer que ayuda a dar vida, como una comadrona, se niega la esperanza y se destruye la voz de quienes apuestan por un futuro”, expresó el domingo Liliana Valiña, representante de la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Guatemala.

En su mensaje a través de su cuenta oficial de Twitter, Valiña mostró su solidaridad hacia la familia de la mujer asesinada.

Ramírez, de 54 años, era integrante de la Red de Mujeres Ixiles, una organización que promueve la defensa de los derechos de la mujer.

La activista brindaba apoyo como comadrona, nombre con que se conoce en las áreas rurales del país a las mujeres que apoyan a otras al momento del parto.

Ramírez fue asesinada por un desconocido que le disparó varias veces en el cantón Xolonay del municipio de Nebaj en el departamento de Quiché al norte del país.

Decenas de organizaciones de derechos humanos y otros activistas han repudiado el crimen.

El procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, dijo el sábado en un comunicado de prensa que en los nueve meses que van del año al menos han sido asesinados 20 defensores de derechos humanos en el país y exigió al ministro de Gobernación, Enrique Degenhart, que prevenga la muerte de los activistas, al Ministerio Público para que investigue los casos y al gobierno guatemalteco para que implemente acciones para defender la vida de los defensores de derechos humanos en el país.