Una de las mujeres que fue secuestrada por Ariel Castro dice que le ha perdonado

  • La primera de las jóvenes que fue raptada dice haber perdonado a su secuestrador.
  • Reconoce que no pasó un solo día de cautiverio en el que no la hiciera daño.
  • Los únicos momentos en los que esbozó una sonrisa ocurrieron cuando llegaron a su misma situación otras dos jóvenes, Amanda y Gina.
Fotografía de Ariel Castro, detenido en relación al secuestro de tres mujeres a las que supuestamente mantuvo cautivas durante más de 10 años en su casa en Cleveland. Ariel Castro, condenado a cadena perpetua, ha sido encontrado muerto en su celda.
Fotografía de Ariel Castro, detenido en relación al secuestro de tres mujeres a las que supuestamente mantuvo cautivas durante más de 10 años en su casa en Cleveland. Ariel Castro, condenado a cadena perpetua, ha sido encontrado muerto en su celda.
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Este martes se cumple un año desde que los medios de comunicación de todo el mundo se hacían eco de la liberación de Michelle, Amanda y Gina, tres jóvenes mujeres que habían permanecido secuestradas durante más de diez años en una casa de Cleveland (Ohio) a pocos kilómetros de donde se las vio por última vez.

La primera de las jóvenes que fue raptada, Michelle Knight, ha concedido una entrevista a The Guardian en la que dice haber perdonado a su secuestrador, Ariel Castro, aunque reconoce que no pasó un solo día de cautiverio en el que no la hiciera daño.

Michelle Knight explica con detalle la extrema violencia que padeció en su cautiverio, entre 2002 y 2013, durante el cual sufrió cinco abortos. En su relato explica que se dirigía a una reunión con los servicios sociales para recuperar la custodia de su hijo Joey, entonces de dos años y medio, cuando Ariel Castro se ofreció a llevarle en su coche. Con la excusa de coger un juguete para regalarle al niño entraron en la casa. La joven reconoce que enseguida se dio cuenta de que nunca más saldría de allí.

Si no hubiera sido raptada ahora estaría viviendo en las calles o estaría ya muerta A preguntas del periodista, Michelle Knight dice que los abusos empezaron a las dos semanas del cautiverio y que las violaciones fueron constantes.

Los únicos momentos en los que esbozó una sonrisa ocurrieron cuando llegaron a su misma situación otras dos jóvenes, Amanda y Gina. "Me alegraba ver que no estaba sola, pero me entristecía saber por lo que iban a pasar. Sabía que no les iba a gustar", asegura Michelle Knight.

La sensación que se vivía encadenada a un poste por el cuello, la tripa y con las manos atadas a la espalda era que el mundo solo avanzaba en el exterior, cuenta la joven, que dentro la realidad permanecía como "congelada".

Las familia y los amigos de las otras dos secuestradas mantuvieron durante años la esperanza de recuperar a las dos jóvenes. Hicieron constantes campañas para denunciar su desaparición. Michelle Knight sabía que a ella nadie la iba a buscar. Sufrió abusos en su propio hogar y escapó de casa siendo una adolescente. De hecho, ahora se considera una verdadera "superviviente". Y llega a decir en la entrevista que "Si no hubiera sido raptada ahora estaría viviendo en las calles o estaría ya muerta".

La víctima que no siente odio

¿Cómo se puede aguantar tantos años y tanto sufrimiento? Tuvieron que presenciar incluso la muerte de uno de sus bebés, Cecilia, dentro de la casa, cuya imagen ella lleva tatuada en un hombro.

Michelle asegura que el recuerdo de su hijo Joey fue lo que le daba las fuerzas necesarias para seguir con vida, aunque la mayor parte del tiempo pensó que nunca saldría viva de allí.

El secuestrador de las jóvenes, Ariel Castro, fue condenado a cadena perpetua y en septiembre se ahorcó en su celda. A Michelle Knight no le sorprendió la noticia, "porque él no quería vivir, no aguantaba lo que había hecho".

La joven, que dice que le gustaría que Castro siguiera con vida, asegura que un año después le ha perdonado y ya no le odia. Ella está centrada en recuperarse, todavía tiene problemas de visión por su reclusión en el sótano, y en recuperar a su hijo que ya es un adolescente.