Aplaudiendo y con las manos levantadas hacia el cielo, cientos de personas vestidas de blanco se reunieron el jueves en una fortificación del siglo XVIII en la capital de Puerto Rico para recordar a las miles de personas que murieron a causa del huracán María, mientras la isla sigue sin recuperarse por completo un año después de que la tormenta de categoría 4 tocó tierra.

Líderes religiosos y funcionarios gubernamentales recordaron la devastación que provocó el huracán en Puerto Rico y que ocasionó la muerte de aproximadamente 2.975 personas y daños estimados en más de 100.000 millones de dólares.

Decenas de miles siguen sin tener una vivienda adecuada y un suministro eléctrico confiable, una realidad que destacó el gobernador de la isla Ricardo Rosselló.

“Luego de esa catastrófica experiencia, reconocemos lo complejo y lo difícil que es prepararse para enfrentar un huracán de esa magnitud y esa furia”, dijo Rosselló. ““El mejor homenaje que podemos hacerles a estas personas, a estos hermanos que hemos perdido es construir un mejor Puerto Rico para sus hijos, para sus nietos, para sus familias”.

Aunque el gobierno de Estados Unidos ha invertido miles de millones de dólares para ayudar a reparar los daños causados por María en la isla, todavía falta mucho trabajo por hacer. Sigue habiendo apagones generalizados. Decenas de miles de reclamos de seguros continúan pendientes y casi 60.000 viviendas tienen techos temporales que no soportarían un huracán de categoría 1.

“Pienso que es inexplicable”, comentó Kumi Naidoo, secretario general de Amnistía Internacional, a The Associated Press durante una visita a la isla realizada el jueves. “No hay una razón justificable para explicar este nivel de negligencia”.

En todo el territorio la gente conmemoró el primer aniversario del paso del huracán María con concentraciones pequeñas y grandes _solemnes e impregnadas de indignación_ y en ocasiones, incluso, esperanzadoras.

En el municipio pesquero y agrícola de Yabucoa, los acordes inspiradores de una de las canciones más queridas por los puertorriqueños comenzaron a escucharse a las 6:15 de la mañana, el momento exacto en el que María tocó tierra hace un año.

Las lonas siguen cubriendo muchas casas que necesitan reconstruirse en el municipio de 37.000 habitantes. Los acordes esperanzadores de la canción “Amanecer Borincano” resonaban en el primer lugar donde María liberó su furia.

“Soy la luz de la mañana que alumbra nuevos caminos”, cantó un coro ante docenas de funcionarios locales y residentes que se habían reunido en la zona. “Soy hijo de las palmeras, de los campos y los ríos”.

En San Juan, una muchedumbre de fieles se reunió en la fortificación del Castillo San Cristóbal, de 230 años de antigüedad. Cantaron y rezaron junto con pastores y músicos que estaban en un escenario, con la música haciendo eco en las paredes del lugar mientras el sol se hundía lentamente en el mar detrás de ellos.