La guerra comercial entre China y Estados Unidos escaló aún más el martes, cuando Beijing anunció que aumentará los aranceles a bienes estadounidenses por un valor de 60.000 millones de dólares, incluyendo café, miel y sustancias químicas industriales.

El anuncio ocurrió luego de que el presidente Donald Trump anunció impuestos sobre importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares a partir de la próxima semana. Los aranceles comenzarán en 10% y luego subirán a 25% el 1 de enero.

El Ministerio de Finanzas de China dijo que el aumento de aranceles es para frenar la "fricción comercial" y el "unilateralismo y proteccionismo de Estados Unidos".

No se dijo nada sobre si Beijing se retiraría de las negociaciones comerciales a las que según dijo le invitó Estados Unidos, pero un comunicado del Ministerio de Comercio de China el aumento estadounidense "crea nuevas incertidumbres a las consultas".

Los dos gobiernos ya decretaron aranceles del 25% sobre 50.000 millones de dólares en bienes mutuos. Trump amenazó el lunes con agregar otros productos chinos por valor de 267.000 millones de dólares a la lista de bienes sancionables si Beijing anunciaba medidas en represalia. Eso aumentaría el total afectado por los impuestos estadounidenses a 517.000 millones, cubriendo casi todo lo que el país asiático vende a Estados Unidos.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos en China advirtió que Washington está subestimando la determinación del gigante asiático para defenderse.

"Al parecer ahora sí se concretará el declive espiral que advertimos", dijo el presidente del organismo, William Zarit, en un comunicado.

El meollo de la guerra comercial son las quejas estadounidenses de que China planea quitarle el dominio tecnológico a Estados Unidos. Esos planes incluyen la iniciativa "Hecho en China 2025", que pide crear poderosas entidades de ese país para competir en robótica y otros campos. Estados Unidos dice que los planes están basados en tecnología robada que violan las promesas que China ha hecho para abrir sus mercados y podrían socavar el liderazgo industrial estadounidense.

Empresas estadounidenses y socios comerciales como la Unión Europea y Japón tienen quejas presentadas hace mucho contra barreras de mercado y políticas industriales chinas. Pero ellos objetan las tácticas de Trump y advierten que la disputa podría desacelerar el crecimiento económico mundial y socavar las regulaciones internacionales de comercio.