"The Clock" (El reloj) de Christian Marclay es tanto el largometraje máximo como una obra de arte para la cual hay que sacar tiempo para ver.

El artista suizo-estadounidense editó miles de escenas de películas que contienen relojes o referencias al tiempo — una o más por cada minuto del día — en un video de 24 horas.

El resultado es una encantadora pieza de retazos que avanzan en el tiempo y saltan hacia adelante y hacia atrás por la historia del cine.

Marclay comparó el proceso creativo de tres años con resolver un Cubo de Rubik. El museo Tate Modern en Londres, donde se exhibirá esta semana, califica la cinta como "un viaje fascinante por la historia del cine así como un reloj en funcionamiento".

Desde que fue completada en el 2010, "The Clock" ha sido vista por miles de personas alrededor del mundo, incluyendo unos pocos espectadores comprometidos que la han visto completa en una sola sentada.

Marclay sabe que la mayoría de los visitantes no verán toda la cinta, y reconoció el martes que él mismo nunca se ha sentado a ver las 24 horas completas.

"Es una lección para la vida: no podemos hacerlo todo y no podemos verlo todo", dijo el artista en una presentación previa a la exhibición.

Comparó la obra con una pintura al decir que "uno puede volver a ella una y otra vez".

Tate es copropietaria de una copia de "The Clock", una de seis en existencia, junto con el Centro Pompidou en París y el Museo de Israel en Jerusalén.

Marclay fija condiciones estrictas para su exposición. Siempre debe proyectarse en sincronía con la hora actual, para que la escena de medianoche coincida con la medianoche en la sala de exhibición.

Los visitantes al Tate Modern podrán ver "The Clock" gratuitamente desde el viernes hasta el 20 de enero, en una sala que puede sentar a 150 personas en cómodos sofás. El Tate planea permanecer abierto varias noches para que el público pueda verla completa.

Aunque pocos espectadores pueden durar todo un día viéndola, muchos se quedan más de lo esperado. El promedio es de más de una hora.

“The Clock” es una obra seductora que involucra al espectador a varios niveles. Por un lado está la diversión de reconocer fragmentos de cintas del pasado: Jack Nicholson sonriendo con satisfacción; Cary Grant coqueteando; Hugh Grant tarde para una de sus "Cuatro bodas y un funeral".

Aunque no hay una trama, la película contiene sexo, humor, acción y tensión dramática. Cuando Jeremy Irons llama a Bruce Willis a las 10:50 a.m. en "Duro de matar 3: la venganza" y exige que esté en el centro de la ciudad en media hora, los espectadores esperan que Marclay vuelva al protagonista a las 11:20. (Y lo hace).

El artista dijo que algunos minutos del día fueron más fáciles de manejar que otros. En la historia del cine abundan los encuentros de mediodía y medianoche, pero no hay tantos a las 4 a.m.

Solo los insomnes o los intrépidos llegarán a ver los segmentos de antes del amanecer, y a Marclay no le molesta que los visitantes noctámbulos se quedan dormidos. Dice que quiere que "The Clock" esté en sintonía con sus ritmos corporales.

"Me encanta la idea de que alguien se duerma y se despierte", dijo. "Se vuelve algo borroso. Uno realmente se convierte en parte de esto”.

"Creo que esa es la magia de esta pieza", agregó. "Realmente se trata de ti".

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Jill Lawless está en Twitter como http://Twitter.com/JillLawless.