Kofi Annan dejó las Naciones Unidas con un mayor compromiso en la lucha contra la pobreza, el fomento de la igualdad y la defensa de los derechos humanos, y hasta antes de su deceso, el sábado, hablaba del mundo turbulento que había visto pasar, de naciones que trabajaban en conjunto para la solución de problemas, al crecimiento del nacionalismo.

Como secretario general de la ONU de 1997 a 2006, Annan tuvo entre sus mayores logros los programas y políticas que puso en marcha para reducir la desigualdad interna y entre los países, combatir las enfermedades infecciosas, fomentar los derechos humanos y proteger a los civiles de crímenes de guerra como genocidios.

Concertó los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU durante una cumbre mundial en 2000 para reducir a la mitad la pobreza extrema, fomentar la igualdad de las mujeres, garantizar el acceso de todos los niños a la educación primaria, reducir la mortalidad materna e infantil, y frenar la propagación del sida, todo para el 2015.

Todas esas metas _de las que solo algunas serían alcanzadas_ fueron sustituidas por una lista amplia de Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, con vistas a concretarlas en 2030, que incluye temas como la acción climática, energías asequibles y limpias, y el fomento de la paz y la justicia. La lista renovada es parte central de la actual agenda de la ONU.

Como jefe de operaciones de paz de Naciones Unidas antes de convertirse en secretario general, Annan compartió la culpa del fracaso del despliegue de los cascos azules para impedir los genocidios en Ruanda en 1994 y en la localidad bosnia de Srebrenica en julio de 1995.

Cuando se convirtió en titular de la ONU, Annan puso en marcha una doctrina de “intervención humanitaria” para impedir que gobiernos y gobernantes masacraran a sus pueblos. Durante una cumbre en 2005, a pesar de las objeciones de algunos países, 191 naciones aprobaron lo que sería conocido como la “responsabilidad de proteger” a los civiles e impedir los peores crímenes en el mundo, desde limpiezas étnicas hasta genocidios. Esta doctrina es citada con frecuencia pero no siempre es aplicada, para desaliento de los funcionarios de la ONU.

Annan también consideró un gran logro acompañar las labores de la ONU con la asociación de empresas, fundaciones, universidades y la sociedad civil.