La página en Facebook de Shanann Watts mostraba una feliz vida de casada, de una mujer dedicada a su marido y a sus dos hijas pequeñas. Llamaba a su marido "mi ROCA" y dijo que era "el mejor padre que las chicas podíamos pedir", pero esa imagen idílica qu3edó destrozada el miércoles, cuando su esposo, Christopher Watts, de 33 años, fue arrestado bajo sospecha de matar a esa familia en Colorado.

La policía dijo que la mujer, que estaba embarazada, fue encontrada muerta en una propiedad de Anadarko Petroleum, uno de los perforadores de petróleo y gas más grandes del estado, donde Christopher Watts trabajaba. Los investigadores encontraron lo que creen que son los cadáveres de sus hijas el jueves por la tarde: Bella, de 4 años, y Celeste, de 3.

Christopher Watts estaba en prisión el viernes por sospecha de matar a su familia. Las autoridades no han dado a conocer un posible motivo de los asesinatos ni cómo se cometieron.

"Tan horrible como esto pueda ser, nuestro papel ahora es hacer todo lo que podamos para determinar exactamente qué sucedió", dijo John Camper, director del Buró de Investigación de Colorado, en conferencia de prensa en Frederick, una pequeña localidad en las llanuras al norte de Denver, donde los conjuntos habitacionales se entremezclan con plataformas de perforación y pozos petroleros.

Las muertes también dejaron a familiares y amigos buscando respuestas.

Shanann Watts, de 34 años, fue una de las primeras clientas en visitar hace dos años el salón de bronceado de Ashley Bell en la cercana ciudad de Dacona. Las dos mujeres se hicieron amigas rápidamente y al poco tiempo se enviaban mensajes de texto o se llamaban casi a diario. Sus hijas también jugaban juntas durante las visitas al salón.

Bell dijo que nunca detectó que algo anduviera mal con la familia Watts. "Simplemente no lo entiendo", dijo Bell, quien describió a Christopher Watts como un padre amoroso.

Sin embargo, una declaración de protección por bancarrota presentada en junio de 2015 captura la imagen de una familia atrapada entre un futuro prometedor y la tensión financiera.

Christopher Watts había conseguido un trabajo seis meses antes como operador de Anadarko, y los talones de pago indican que su salario anual era de unos 61.500 dólares. Shanann Watts trabajaba en un centro de llamadas en un hospital infantil en ese momento, ganando alrededor de 18 dólares por hora. Ese ingreso era mayor cuando trabajaba por las tardes, fines de semana o turnos extras.

La pareja tenía un ingreso combinado de 90.000 dólares anuales en 2014, pero también tenían decenas de miles de dólares en deudas de tarjetas de crédito, junto con algunos préstamos estudiantiles y cuentas médicas, por un total de 70.000 dólares, además de una hipoteca considerable.

Dijeron en la presentación de su solicitud de protección financiera que su hipoteca de casi 3.000 dólares mensuales y los pagos de 600 dólares mensuales para el pago de un automóvil formaban la mayor parte de sus gastos, de 4.900 dólares mensuales.

Watts, de 33 años, no ha sido acusado formalmente. Un juez le ordenó permanecer detenido sin fianza y pidió a los fiscales que presenten los cargos el lunes en la tarde. Para el martes programó una audiencia para revisar el caso.

Watts no habló mientras entraba escoltado a la sala de la corte. La mayor parte de la audiencia estuvo mirando al piso, pero hizo contacto visual cuando el juez revisó sus derechos.

Su abogado, el defensor de oficio James Merson se fue de la sala sin hacer declaraciones. Tampoco respondió a una solicitud para comentar hecha en su oficina por The Associated Press.

Un amigo de la familia reportó a Shanann Watts y sus hijas como desaparecidas el lunes, informó la policía.

Después de que desaparecieron su esposa embarazada y sus dos hijas, Christopher Watts habló con reporteros desde su casa en Colorado para lamentarse de lo mucho que las extrañaba.

"Anoche dejé todas las luces de la casa encendidas. Simplemente esperaba que entraran las niñas corriendo por la puerta, pasando por encima de mí, pero no pasó", dijo a la televisora de Denver, KMGH.

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Drew reportó desde Raleigh, Carolina del Norte. Los periodistas de The Associated Press Colleen Slevin y Thomas Peipert en Denver, Courtney Bonnell y Michelle A. Monroe en Phoenix y Jennifer Farrar en Nueva York colaboraron para este despacho.