El presidente Donald Trump arremetió el martes contra su ex asistente Omarosa Manigault Newman y la describió como una persona de “baja moral enloquecida y llorona” y la llamó “perro”.

El enfrentamiento enraizado en acusaciones de racismo hizo que la atención se centrara de nuevo en el menosprecio que el mandatario muestra con frecuencia hacia los afroamericanos.

El conflicto no daba muestras de amainar, ya que Manigault Newman hizo otra ronda de entrevistas para promover su libro, y la campaña presidencial de Trump presentó un recurso de arbitraje contra la excolaboradora de la Casa Blanca, acusándola de violar un acuerdo de confidencialidad.

Manigault Newman, quien ha trazado una imagen poco favorecedora de Trump y afirmó que hay una cinta de video en la que profiere insultos raciales, comentó a The Associated Press que no iría a ninguna parte.

“No me callarán. No me intimidarán. Donald Trump no me va a intimidar”, aseveró.

Trump ha negado la existencia de dicha cinta y arremetió el martes contra Manigault Newman haciendo uso de un lenguaje que llamó la atención, incluso para sus estándares, ya que elogió a su jefe de despacho John Kelly por “¡despedir rápidamente a ese perro!”.

Dichos comentarios cumplen un patrón de lenguaje hostil contra mujeres y minorías. En 2015, poco después de comenzar con su campaña, Trump describió a la fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, como un “perro”. Recientemente, ha atacado a la representante de California Maxine Waters, al basquetbolista de la NBA LeBron James y al periodista Don Lemon _todos afroamericanos_ y en repetidas ocasiones ha arremetido contra los jugadores negros de fútbol americano por hincarse durante el himno nacional en protesta.

Manigault Newman comentó a la AP que “a cada oportunidad insulta a los afroamericanos” y acusó al mandatario de tratar de comenzar una “guerra racial”.

Durante la campaña y en su periodo en la Casa Blanca, Manigault Newman _que fue la funcionaria negra con el cargo más alto del Ala Oeste_ respaldó a Trump incluso en momentos de conflictos raciales, como los enfrentamientos entre supremacistas blancos y manifestantes contra el racismo en Charlottesville, Virginia, y el ataque de Trump contra los jugadores de la NFL.

Manigault Newman fue despedida en diciembre por Kelly. Hoy día dice que las acciones de Trump le dieron en qué pensar, pero que era comprensiva con él debido a que era un viejo amigo y mentor.

En su libro, la exasistente se muestra como una mujer negra fuerte que superó unos orígenes humildes y que a menudo ha pasado por entornos laborales hostiles con aplomo.

Ahora se alinea con las víctimas de Trump, dijo Leah Wright Rigueur, historiadora en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.

“Está dibujando una línea directa de comparación entre ella y otras mujeres negras a las que Trump ha atacado”, indicó Rigueur. “Insinúa que el presidente es racista y sexista, y se usa como evidencia”.

La portavoz de la Casa Blanca Sarah Huckabee Sanders insistió el martes en que los insultos del presidente no tenían motivos raciales y aseveró que: “Esto no tiene absolutamente nada que ver con la raza y tiene todo que ver con que el presidente describa la integridad de una persona”.

Un elemento central de su argumento de que Trump es racista, es su afirmación de que había escuchado en una cinta de audio al mandatario utilizar una palabra ofensiva para referirse a las personas de raza negra. Trump ha respondido a las acusaciones y tuiteó que el productor de “The Apprentice” lo llamó para asegurarle de que “no hay cintas de The Apprentice en las que haya usado tan terrible y repugnante palabra que me atribuye la chiflada y trastornada Omarosa”.

Sarah Sanders dijo que no podría garantizar que Trump nunca haya hecho uso del insulto racial. Cuando le preguntaron si podía decir con certeza si Trump nunca había usado la palabra, la portavoz de la residencia presidencial contestó: “No he estado en cada salón”, aunque indicó que el presidente ha abordado la pregunta y ha negado haber utilizado dicho lenguaje.

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Darlene Superville en Nueva York contribuyó a este despacho. Whack informó desde Filadelfia.