El sacerdote católico de mayor rango condenado por el encubrimiento de abusos sexuales a menores en Australia cumplirá su sentencia de un año bajo arresto domiciliario en lugar de en prisión, ordenó un tribunal el martes.

Philip Wilson, exarzobispo de Adelaida, permanecerá detenido en la casa de su hermana durante al menos seis meses antes de poder pedir la libertad condicional, dijo el juez de Newcastle Robert Stone. Estará bajo una estricta supervisión que incluye un dispositivo de rastreo que alertará a las autoridades si abandona la vivienda.

Wilson, de 67 años, negó las acusaciones en su contra y se había negado a abandonar su cargo hasta que no se resolviese su apelación. Pero el papa Francisco anunció su renuncia el mes pasado luego de que se intensificaron los llamados para su despido, incluyendo del primer ministro de Australia.

El pasado mayo, Stone declaró culpable a Wilson por no reportar a la policía los repetidos abusos cometidos por el cura pedófilo James Fletcher a dos monaguillos en la región de Hunter Valley, en el norte de Sydney, durante la década de 1970. Wilson era un sacerdote auxiliar en esa época. Fletcher falleció por un derrame cerebral en 2006 cuando cumplía condena por los abusos.

Wilson, vestido con el traje negro de sacerdote, no mostró emoción alguna cuando se anunció la decisión.

Su abogado, Ian Temby, dijo al tribunal que el religioso tiene previsto recurrir la condena pero no solicitará la libertad bajo fianza.

A su salida de la corte, mientras se dirigía al auto que lo esperaba, Wilson fue confrontado por una de las víctimas de Fletcher, Peter Gogarty, quien le preguntó repetidamente si se disculparía, pero no le respondió.

"Estoy sobrepasado por esto”, dijo Gogarty más tarde a reporteros. "Sigo aquí, sigo sufriendo (...) y ni una sola palabra para pedir perdón”.

Gogarty dijo que la detención de Wilson era indulgente y la calificó como unas vacaciones.

El juez señaló que Wilson no había mostrado remordimiento ni contrición por haber ocultado los abusos y que su motivo principal había sido proteger a la Iglesia. Stone aceptó que es improbable que el exarzobispo reincida, pero señaló que debía cumplir un periodo de detención para disuadir a otros.

El obispo Greg O'Kelly, que está al frente de la archidiócesis de Adelaida hasta que se nombre a un nuevo titular, dijo en un comunicado que tenía a Wilson "en sus oraciones mientras inicia formalmente esta etapa de su vida, al tiempo que recuerda a las víctimas y sobrevivientes de abuso en la Iglesia”.