El líder de la oposición británica Jeremy Corbyn, quien se enfrenta a acusaciones de permitir el antisemitismo, reconoció el lunes que estaba presente en una ceremonia en honor a palestinos supuestamente vinculados con la masacre de 11 israelíes en los juegos olímpicos de Múnich de 1972.

Sin embargo, el líder del Partido Laborista dijo “en realidad no creo que estuve involucrado” en la colocación de la corona de flores.

El político izquierdista, crítico del trato de Israel a los palestinos, se ha hundido en una gran controversia desde que el diario Daily Mail publicó fotos de él sosteniendo una corona en un cementerio de Túnez en 2014, cerca de lo que el medio dijo eran tumbas de los miembros de Septiembre Negro, el grupo palestino que secuestró y masacró a los atletas israelíes en los juegos de Múnich. Varios integrantes de Septiembre Negro en años posteriores fueron hallados y asesinados por agentes secretos israelíes.

Corbyn ya había dicho que él estaba en el cementerio para conmemorar a las víctimas del ataque aéreo israelí de 1985 contra las oficinas de la Organización para la Liberación Palestina en Túnez.

El lunes, reconoció que se había colocado una corona de flores allí para “aquellos que murieron en París en 1992”. El funcionario palestino Atef Beiso, a quien Israel ha acusado de ayudar a planear el ataque en los juegos de Múnich, murió a tiros afuera de un hotel en París ese año.

“Yo estuve presente cuando colocaron la ofrenda floral pero realmente no creo que estuve involucrado”, dijo Corbyn a la prensa. “Estaba ahí porque quería ver un homenaje adecuado para todos los que han muerto por el terrorismo, sea donde sea, porque es algo a lo que debemos ponerle fin”.

Es poco probable que la declaración reduzca las críticas de grupos judíos y miembros de su partido que dicen que Corbyn ha permitido que el antisemitismo se propague al interior del Partido Laborista.