El presidente Donald Trump criticó duramente el sábado a su Departamento de Justicia antes de recibir a un grupo de motociclistas en su club de golf en Nueva Jersey en medio de una tormenta.

Docenas y docenas de flamantes motocicletas Harley Davidson, Honda y de otras marcas del grupo “Bikers for Trump” (“Motociclistas por Trump”) acudieron a la propiedad en el centro del estado para lo que había sido promocionado como una oportunidad para retratarse con el presidente al aire libre. Pero los chubascos y las advertencias de inundaciones echaron por tierra el plan, por lo que los húmedos motociclistas ingresaron a un salón con candelabros de cristal en el techo, donde el mandatario firmó autógrafos y posó para selfies mientras sus huéspedes abucheaban a los reporteros.

Fue una escena caótica, clásica de Trump, que hizo recordar sus primeras reuniones de campaña, en las que privaba la desorganización. El presidente continúa con unas vacaciones de trabajo lejos de Washington.

Trump inició su día en Twitter a las 8:36 de la mañana con una retahíla en contra del FBI, al que el mandatario acusó de emplear una táctica de cerrojo ante una solicitud de registros públicos para tener acceso a los mensajes de texto del subsecretario de Justicia Andrew McCabe.

“¿Qué están ocultando?”, preguntó Trump, y amenazó que “podría tener que involucrarme” personalmente en asuntos internos del FBI, al tiempo que advirtió: “No destruyan”.

Trump lució de mejor humor cuando saludó a los motociclistas, que corearon “¡Cuatro años más!” y “¡Estados Unidos!” mientras él ingresaba al salón. La lluvia descendía a raudales por las ventanas y se formaron charcos en el campo de golf.

Rápidamente señaló hacia los empapados reporteros, lo cual desató abucheos y exhortaciones a “decir la verdad”. Y le agradeció al grupo de partidarios, diciéndoles que habían estado con él desde el principio y que sus motocicletas eran “las más hermosas que haya visto cualquiera”.

Después se introdujo entre ellos y allí estrechó manos, posó para selfies y firmó autógrafos.

En un momento dado, Trump regresó al podio para preguntarle a la multitud cuál era su punto de vista sobre la prensa, lo que generó más abucheos. Una persona bromeó que el grupo de reporteros debería ser arrojado a la lluvia.

El presidente ignoró en gran medida las preguntas que le gritaron los periodistas, excepto por una acerca de Omarosa Manigault Newman, exasesora de la Casa Blanca y estrella de programas de realidad, y su nuevo libro, que incluye escandalosas acusaciones sobre Trump, la mayoría de ellas sin presentar evidencias.

El presidente se inclinó y colocó una mano alrededor de la boca como si estuviera susurrando.

“Malviviente. Ella es una malviviente”, afirmó.

Luego ignoró una pregunta sobre las negociaciones comerciales con México, ante la cual algunos en la multitud gritaron “¡Construya el muro!”.

Después, cuando la lluvia amainó, Trump salió de la residencia, posó para más fotografías con los motociclistas y les pidió acelerar sus motores.

“Escuchemos esos motores ahora”, pidió, e hizo un gesto para que rugieran aún más fuerte.

Horas antes, Trump desató su ira sobre el secretario de Justicia Jeff Sessions y los presuntos enemigos del presidente en el FBI, incluido su exdirector James Comey, McCabe y Peter Strzok, un agente del FBI que fue retirado de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016 después de que Mueller se enteró que Strzok había expresado que Trump le desagradaba en mensajes de texto.

Trump los calificó a todos de “payasos y perdedores” que habían lastimado “a tantos de los grandes hombres y mujeres del FBI”.

El mandatario también atacó a Sessions, algo que ya había hecho en el pasado, llamándolo “paralizado de miedo y sin acciones”.

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Horwitz reportó desde Washington.

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