La participación en las elecciones celebradas este martes en Israel se situó finalmente en el 66,6%, frente al 65,2% de los anteriores comicios de 2009 y del 63,2% de 2006, según los datos de la Comisión Electoral Central.

La afluencia a las urnas bajó notablemente a partir de las 18.00 horas, cuando superaba en más de cinco puntos la registrada en 2009 y se convertía en la mayor desde 1999. Se esperaba entonces que la participación final superase el 70%, después de que durante toda la jornada las cifras superasen en cuatro o cinco puntos a las de la anterior convocatoria.

La lista conjunta del Likud Beitenu parte como gran favorita con diferencia en estas elecciones. Sin embargo, la distancia del considerado bloque de derechas frente al bloque de centro izquierda y partidos árabes se ha reducido en los últimos días de campaña. Los últimos sondeos publicados el pasado viernes situaron la diferencia entre ambos bloques en apenas seis u ocho diputados de los 120 que integran la Kneset.

En las 18 elecciones celebradas desde el establecimiento del Estado en 1948, el índice de participación ha oscilado entre el 70 y el 87%, aunque en los comicios de 2009 fue del 65%. Tras el recuento, el presidente del Estado, Simón Peres, deberá mantener consultas con los distintos partidos salidos de las urnas y asignar la formación de gobierno al candidato en mejor posición para consolidar una mayoría de 61 diputados.

Así votaron los políticos

El comisario de la Policía israelí, Yohanan Danino, ha indicado que en comparación con anteriores elecciones, no se han producido incidentes inusuales. "Realmente es una celebración de la democracia", ha valorado. Según Danino, los agentes solo han tenido que gestionar algunos sucesos aislados que no han perturbado el voto.

Los candidatos y dirigentes políticos depositaron su voto en diferentes puntos del país en las primeras horas de la jornada, entre ellos el primer ministro y el presidente, Simón Peres, que lo hicieron en Jerusalén. El jefe del Estado judío pidió a los ciudadanos que votaran "por un país libre, precioso y democrático" y deseó éxito a todos los candidatos.

Tras votar, Netanyahu y sus dos hijos se dirigieron al Muro de las LamentacionesLa líder del Partido Laborista, Shely Yachimovich, hizo un llamamiento al electorado a acudir a votar y afirmó que, si la participación es alta, todavía es posible derrotar al actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, a quien todos los sondeos han dado como vencedor de las elecciones. "Esto no es un sueño, puede conseguirse, unos pocos escaños más y Bibi —Netanyahu— no será primer ministro", ha augurado. "Salid de vuestras casas, no seáis vagos y podremos lograrlo", ha instado.

Netanyahu no las tiene todas consigo

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, votó este martes por la mañana en un colegio electoral de Jerusalén junto a su familia y pidió al sector de los religiosos moderados que apoyen su candidatura. El jefe del Ejecutivo israelí votó junto a su esposa Sara y sus dos hijos, Yair y Avner, en el colegio Paula Ben Gurión del barrio de Rehavia de Jerusalén.

Netanyahu ha llamado a los seguidores de su partido Likud a "dejar todo" y acudir a votar, tras constatar que en las zonas tradicionalmente proclives a su formación la participación está siendo más baja que la media del país."El Gobierno del Likud está en peligro", dijo.

Tras votar, Netanyahu y sus dos hijos se dirigieron al Muro de las Lamentaciones, donde el primer ministro ha dejado una nota que rezaba: "Con la ayuda de Dios, por el futuro de Israel", según el Yediot Ahronot.

El líder de Hogar Judío, Naftali Bennett, cuyo partido ha ido ganando apoyos en las últimas encuestas y podría conseguir hasta 14 diputados arrebatando votos al Likud, también ha votado ya. "Cuando veo a todo el mundo —laicos, religiosos, árabes, drusos— uniéndose a Hogar Judío, sé que esto es el comienzo de algo nuevo para la nación de Israel", ha manifestado.

Por su parte, el ministro de Educación y miembro del Likud, Gideon Sar, reconoció que su formación estaba "preocupada por los altos índices de participación registrados en zonas en las que la izquierda es fuerte" y que estaban trabajando para animar a la gente a votar en las áreas más próximas a su partido.

Una jornada tranquila

Con todo, la jornada está transcurriendo con normalidad y el buen tiempo acompaña a los votantes que disponen de 10.235 centros de voto. Más de cinco millones y medio de israelíes están llamados a depositar su voto en estos comicios generales durante una jornada declarada festiva en el país.

Para Jesi Levy que acudió a votar al colegio Gimnasium de Jerusalén, donde estudió el primer ministro Netanyahu, "hoy es una fecha muy importante, porque todo el mundo tiene que expresar lo que piensa y elegir a la persona que vaya a hacer mejorar nuestro país".

Este israelí se ha decantado por la formación del ultra-nacionalista Naftalí Bennett, Habayit Hayehudí, que representa al sionismo religioso. "Nos dijeron que si dábamos parte de nuestro país, parte de Israel, tendríamos paz, pero no la tenemos. Hemos dado nuestra tierra, nuestro país y ¿qué hemos logrado?, nada. Cohetes (...) Bennett quiere hacer el bien para todos, quiere la paz y sabe cómo hacerlo", dijo al defender su voto.

Por su parte, la joven Adi Erteshik, una militante del partido pacifista de izquierdas Meretz, de 23 años, mostró su confianza en que su formación obtendrá muchos escaños en relación a anteriores elecciones. "Puede que logremos un bloque de izquierdas que pueda impedir un próximo gobierno de Netanyahu", afirmó.