El estadounidense de mayor rango en el Vaticano insiste en que nunca supo ni sospechó que su exjefe hubiera abusado sexualmente de niños y de seminaristas adultos, al decir en una entrevista con The Associated Press que está furioso de que lo hubieran mantenido oculto porque él pudo haber hecho algo al respecto.

El cardenal Kevin Farrell, jefe de la oficina del Vaticano para la familia y los laicos, habló el martes, mientras la jerarquía católica de Estados Unidos ha sido objeto de críticas por parte de los católicos estadounidenses comunes y corrientes, indignados por el hecho de que los abusos del excardenal Theodore McCarrick eran aparentemente un secreto a voces en algunos círculos eclesiásticos del país norteamericano.

Parte de esa indignación se ha dirigido contra Farrell, quien fue consagrado obispo por McCarrick en 2001 y sirvió como su vicario general en la arquidiócesis de Washington hasta la jubilación de McCarrick en 2006.

Farrell declaró a la AP: "Ni una vez sospeché".

En Estados Unidos, los obispos y cardenales están sometidos a una creciente presión para revelar qué sabían sobre los abusos a seminaristas y menores de edad, supuestamente cometidos por McCarrick, exarzobispo de Washington.

El pontífice aceptó el sábado la renuncia de McCarrick al cardenalato y le impuso sanciones sin precedentes para su cargo, antes del final de su juicio canónico, entre ellas la de llevar una vida de penitencia y oración aislado de los demás.

McCarrick, de 88 años, era uno de los cardenales estadounidenses más destacados, encargado de enfrentar la crisis de los abusos sexuales cuando estalló públicamente en el país en 2002.

Desde entonces, varios seminaristas presentaron denuncias de abusos y acoso, mientras que otra víctima identificada solo como James ha alegado que McCarrick abusó sexualmente de él desde que tenía 11 años.