Los zimbabuenses esperaban el martes los primeros resultados de unos comicios que esperan que acaben con el estancamiento político y económico del país tras décadas bajo el mando del expresidente Robert Mugabe.

Los funcionarios iniciaron el conteo un día después de millones de electores votasen sin incidentes en un proceso seguido de cerca por observadores internacionales, que tienen que determinar todavía si los comicios fueron libres y justos.

La Comisión Electoral de Zimbabue dijo que dará a conocer los resultados definitivos en cinco días.

Los dos principales contendientes son el actual presidente, Emmerson Mnangagwa, de 75 años, que era vicepresidente con Mugabe y se ha reinventado como el aspirante del cambio; y Nelson Chamisa, un abogado y pastor de 40 años que pasó a encabezar el principal partido de la oposición tras el deceso de su predecesor hace unos meses.

Ambos líderes emitieron valoraciones alentadoras sobre sus resultados, aunque señalaron que esperarán al anuncio de la comisión electoral como manda la ley.

"Estoy encantado con la elevada participación y el compromiso de los ciudadanos hasta el momento”, tuiteó Mnangagwa.

Chamisa dijo que tenía sus propios datos de la mayoría de los casi 11.000 centro de votación del país, aunque dijo que esperará al conteo oficial.

Las más de 5,5 millones de personas registradas para votar podían elegir entre más de 20 candidatos y casi 130 formaciones aspiraban a lograr representación parlamentaria. Si ninguno logra el 50% de los votos, habrá un balotaje el próximo 8 de septiembre.

La presencia de observadores electorales occidentales en Zimbabue reflejó un ambiente político más libre luego de la renuncia de Mugabe el pasado noviembre. El exmandatario había gobernado el país desde la independencia del gobierno de minoría blanca en 1980.

Sin embargo, sigue habiendo preocupación por el sesgo de los medios estatales en la cobertura de las elecciones, la falta de transparencia en la impresión de boletas y los reportes de intimidación por parte de líderes locales progubernamentales que debían permanecer neutrales.