Un ataque coordinado contra un complejo del gobierno en el este de Afganistán mató al menos a 15 personas el martes y una bomba caminera en el occidente del país causó otras 11 muertes, informaron las autoridades afganas.

Un suicida detonó un coche bomba frente a un centro de repatriación en la ciudad oriental de Jalalabad, permitiendo que dos hombres armados irrumpieran en el recinto e iniciaran una batalla armada de seis horas. El portavoz del gobernador provincial, Attahullah Khogyani, dijo que los milicianos mataron al menos a 15 personas, entre ellas una mujer y un policía.

Agregó que otras 15 personas fueron heridas antes de que los dos atacantes armados fueran abatidos fatalmente por las fuerzas de seguridad.

Otros 31 civiles resultaron heridos por la bomba caminera contra un autobús, que estalló en la provincia occidental de Farah, informó el jefe del departamento de salud provincial, Abdul Jabar Shahiq. Dijo que el autobús iba de la provincia de Herat a la capital, Kabul, y que entre las víctimas había mujeres y niños.

Ningún grupo se atribuyó de momento la responsabilidad por los ataques. Los talibanes y el grupo Estado islámico llevan a cabo ataques casi diarios en la provincia de Nangarhar, de la que Jalalabad es la capital.

Los talibanes tienen también una fuerte presencia en Farah, donde suelen colocar bombas camineras contra funcionarios del gobierno o las fuerzas de seguridad afganas. Normalmente, este tipo de ataques causan numerosas víctimas entre los civiles.

También el martes, el Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad por un atentado suicida la víspera en Nangarhar, donde murieron el líder tribal Haji Hayat Khan, comandante de un grupo local que lucha tanto contra los talibanes como contra ISIS y otras tres personas.

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El periodista de The Associated Press Maamoun Youssef en El Cairo contribuyó a este despacho.