Un soldado, cinco milicianos y cuatro residentes fallecieron el martes en el sur de Filipinas por el estallido de una potente camioneta bomba que estaba siendo inspeccionada por las autoridades tras recibir amenazas, dijeron funcionarios militares.

Otro miliciano del gobierno resultó herido en la explosión registrada después del amanecer y que destruyó parte de las barricadas que rodeaban un puesto avanzado del ejército en la localidad de Colonia, en la provincia insular de Basilan, explicó el vocero del ejército de la región, el teniente coronel Gerry Besana.

Entre las medidas que se tomaron ante los reportes de inteligencia que alertaban sobre posibles atentados contra puestos militares, se establecieron controles de carretera que permitieron a los militares detectar la camioneta blanca, agregó Besana desde la ciudad sureña de Zamboanga, al otro lado del estrecho de Basilan.

Según la policía, la explosión tuvo lugar cuando los milicianos detuvieron el vehículo en un puesto de control para una inspección, aunque el reporte tenía pocos detalles y no estuvo claro qué ocurrió con el conductor.

Entre los residentes fallecidos había familiares de los milicianos asignados al control.

Ningún grupo se atribuyó de inmediato la autoría del ataque. Los investigadores intentaban determinar qué tipo de explosivo se utilizó y su diseño.

Las fuerzas gubernamentales estaban en alerta en el sur, escenario durante décadas de disturbios separatistas por parte de musulmanes, después de que el presidente Rodrigo Duterte firmó un nuevo acuerdo de autonomía con el mayor grupo rebelde musulmán del país la semana pasada.

Bandas extremistas más pequeñas pero violentas, la mayoría ligadas a la milicia radical Estado Islámico, están en contra del acuerdo de paz.