En una medida considerada sin precedentes, el papa Francisco retiró al prelado estadounidense Theodore McCarrick su título de cardenal tras denuncias de abusos sexuales, incluyendo uno que involucró a un niño de 11 años. El Vaticano anunció el sábado que el papa ordenó a McCarrick llevar una “vida de oración y penitencia” en un hogar a designar por el pontífice hasta realizar el juicio eclesiástico.

Rompiendo con prácticas anteriores, Francisco decidió actuar rápidamente ante la renuncia ofrecida por el arzobispo emérito de Washington, D.C., incluso antes de que las acusaciones fueran investigadas por funcionarios de la Iglesia. McCarrick fue previamente uno de los miembros más prominentes de la Iglesia católica en Estados Unidos y estuvo implicado en la respuesta que por años la Iglesia dio a las acusaciones de abuso sacerdotal.

Francisco recibió la carta en que McCarrick presentaba su renuncia del Colegio de Cardenales el viernes por la noche, después que en las semanas anteriores se habían multiplicado las denuncias de que el prelado de 88 años, a lo largo de una carrera eclesial distinguida, había abusado de niños y mostró conductas sexuales dolosas con seminaristas adultos.

A través de un anuncio, la Santa Sede señaló que Francisco decidió aislar a McCarrick y ordenar la penitencia antes de que “se examinen las acusaciones en su contra en un juicio canónico regular”. Además, Francisco “ordenó su suspensión del ejercicio de los oficios públicos”, ratificando la medida que estaba vigente desde el mes pasado.

Las revelaciones pusieron a prueba la decisión recientemente declarada del pontífice de combatir lo que llamó la “cultura de encubrimiento” de abusos en la jerarquía de la Iglesia católica.

McCarrick estaba suspendido de los oficios públicos desde el 20 de junio mientras se investigaba la denuncia de que manoseó a un adolescente hace 40 años en la ciudad de Nueva York. El hombre, que entonces tenía 11 años, dijo que la relación sexualmente abusiva se prolongó durante dos décadas. McCarrick ha rechazado la denuncia inicial.

Otra presunta víctima, James, dijo que cuando tenía 11 años conoció a McCarrick, quien abusó sexualmente de él durante más de dos décadas. McCarrick no ha respondido públicamente a estas acusaciones.

James, que pidió que sólo se le identificara por su nombre para proteger la privacidad de su familia, comentó el sábado a The Associated Press que espera que el retiro de McCarrick dispuesto por el papa contribuya a la “liberación” de otras víctimas.

“Básicamente, la verdad prevalece siempre”, afirmó James, que vive en Virginia. “Por fortuna, todos en el mundo actual entienden mejor el daño que los sacerdotes individuales han causado, y ahora podemos comenzar nuestra sanación”.

Según diversos medios, las acusaciones de conducta sexual indebida de McCarrick hacia adultos fueron expuestas al Vaticano hace años, incluso antes de que en 2000 el entonces papa Juan Pablo II lo nombrara al prestigioso cargo de arzobispo de la capital de Estados Unidos.

Dos diócesis en Nueva Jersey, Newark y Metuchen, afirman que solucionaron mediante acuerdos con los quejosos dos de tres de las denuncias de mala conducta de McCarrick con adultos.

El Vaticano no reveló dónde sería confinado McCarrick ni cuándo podría dar inicio al juicio eclesiástico. El Vaticano no mencionó en su breve comunicado las graves acusaciones contra el prelado.

McCarrick ascendió rápida e ininterrumpidamente en las filas de la Iglesia en Estados Unidos, de obispo auxiliar de Nueva York a obispo de Metuchen, Nueva Jersey, arzobispo de Newark, Nueva Jersey y finalmente arzobispo de Washington, la capital.

Un especialista en derecho canónico de la Universidad Católica, Kurt Martens, dijo que es la primera vez que se emite una orden de penitencia y oración antes del juicio.

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La periodista Sarah Rankin, con sede en Richmond, Virginia, y la periodista Nicole Winfield, con sede en Roma, contribuyeron a este despacho.