Rusia y Occidente mostraron el viernes sus discrepancias en torno a la reconstrucción de Siria, mientras sus fuerzas militares siguen capturando territorio controlado por la oposición y los sirios se dicen esperanzados de que la larga guerra civil esté a punto de concluir.

Francois Delattre, embajador francés ante las Naciones Unidas, especificó claramente en una reunión del Consejo de Seguridad que la Unión Europea no participará en la reconstrucción de Siria “a menos que efectivamente se realice una transición política, con procesos constitucionales y electorales efectuados de forma sincera y significativa”.

Dimitri Polyansky, viceembajador de Rusia ante la ONU, que respalda militarmente al presidente sirio Bashar Assad, alegó que la reconstrucción no debe estar vinculada a la política y que la comunidad internacional debería participar ahora en la recuperación del país.

Pero las naciones occidentales se mantienen firmes en retener el dinero de la reconstrucción con el fin de ejercer la máxima presión posible para que haya una transición política en el país de Oriente Medio.

Las principales potencias, incluidas las cinco con poder de veto en el Consejo de Seguridad _Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia_, estuvieron de acuerdo en diseñar un proyecto para una transición política en Siria durante una reunión en Ginebra el 30 de junio de 2012, unos 16 meses después de que estalló el conflicto.

Dicho proyecto comienza con el establecimiento de un organismo gubernamental de transición con poderes ejecutivos plenos, incluye redactar una nueva Constitución, y finaliza con la realización de elecciones.

Después de siete años de guerra, el país ha sufrido daños catastróficos y se requiere una reconstrucción masiva. Los enfrentamientos en tierra, los ataques aéreos y las bombas de barril han dejado ciudades enteras en ruinas. En algunos lugares, como Alepo, la destrucción recuerda la devastación de la Segunda Guerra Mundial.

A principios de año, el gobierno calculó que la reconstrucción costará unos 200.000 millones de dólares y se extenderá 15 años. Pero al igual que el vecino Irak, que también requiere una amplia reconstrucción tras la guerra contra el grupo extremista Estado Islámico, nadie está ofreciendo mucha ayuda para financiar el proceso.

Polyansky dijo en la reunión del consejo sobre la situación humanitaria en Siria que un “reto crucial” para el exhorto del gobierno de Assad de que regresen más de 5,6 millones de refugiados, “es la reanimación de la economía nacional siria, la generación de nuevos empleos”.

“El país experimenta una aguda escasez de materiales de construcción y maquinaria pesada, la cual requiere combustible”, señaló, y el sistema educativo y el de salud necesitan ser reactivados.

“Sería una muestra de sabiduría que todos los socios internacionales se unieran al apoyo en el esfuerzo de recuperación sirio, y se abstuvieran de establecer vínculos artificiales con la situación política”, agregó.

Pero Delattre dijo que una transición política con una nueva Constitución y elecciones creíbles es “la condición esencial para la estabilidad del país, y para nuestra contribución al financiamiento de la reconstrucción”.