El vicepresidente saliente de Colombia agradeció el jueves al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por su apoyo para alcanzar la paz en un país que estuvo asolado por un conflicto armado durante cinco décadas, y aseguró que el próximo presidente trabajará en la consolidación de la paz.

Óscar Naranjo dijo que el pacto de paz de noviembre de 2016 entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y rebeldes de izquierda de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no sólo ha llevado a que los combatientes depusieran las armas en un "tiempo récord" de nueve meses, sino a la transformación de las FARC en un partido político que ahora tiene presencia en el Congreso.

“A 20 meses de la firma del acuerdo, queremos decirle al mundo entero que se ha cumplido un proceso de dejación de armas de manera exitosa y total, y particularmente registramos que la transformación más importante de un país que vivió en conflicto es que una organización que estaba en armas por más de 53 años hoy es un partido político que participa ya con 10 curules en el Congreso de Colombia”, enfatizó durante una conferencia de prensa.

En una emotiva despedida del gobierno de Santos ante el órgano más poderoso de la ONU, Naranjo señaló los desafíos y compromisos del próximo mandatario.

“El señor presidente Iván Duque, presidente electo de Colombia, ha dicho que no hará trizas los acuerdos”, subrayó el vicepresidente. “Nosotros esperamos y confiamos que esa manifestación que él ha hecho permita continuar implementando la paz, y para eso el gobierno del presidente Santos deja una ruta clara a través de un plan de implementación de los acuerdos en un plan marco a 15 años”.

En enero de 2016, el gobierno colombiano y las FARC solicitaron conjuntamente la ayuda del Consejo de Seguridad de la ONU para la supervisión y verificación de un desarme de las fuerzas rebeldes que ayudaría a ambas partes a llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra que dejó millones de desplazados. Se trató de un inusual llamado de auxilio recibido por el Consejo, mismo que lidia con crisis a nivel mundial y que es frecuente objeto de críticas por no lograr poner fin a conflictos armados como el que se registra en Siria.

“Hemos avanzado de manera notable en un proceso de reincorporación con más de 13.000 excombatientes”, declaró Naranjo. “Avanzan los proyectos productivos para que haya sostenibilidad económica en esa reinserción”.

Naranjo añadió que fue precisamente la respuesta del Consejo de Seguridad el factor unificador en torno a la paz en Colombia, al establecer una misión política en respuesta al exhorto de ambas partes en pugna.

“Lo que queremos decirle al mundo hoy es que estamos agradecidos con Naciones Unidas y con el Consejo de Seguridad, que apoya de manera unánime este esfuerzo”, dijo. “Hoy lo que esperamos todos los colombianos es que se escuche la voz de 50 millones de compatriotas que no están dispuestos a regresar a la guerra y al conflicto”.

Entre los desafíos por venir, afirmó Naranjo, la reintegración de los rebeldes de las FARC en la sociedad resulta fundamental, y es por ello que “el gobierno del presidente Santos, próximo a concluir su mandato el 7 de agosto, deja un proceso de implementación de los acuerdos sobre bases muy firmes”.

“La paz en Colombia hay que cuidarla, y hay que cuidarla porque no es el resultado de un proceso basado en cálculo político, sino en convicción ética”, aseveró el vicepresidente. “Era necesario poner fin a una triste historia que dejó más de 260.000 muertos, hombres y mujeres colombianas, y que arroja una cifra triste de más de 8 millones 400.000 víctimas que tenemos que reparar”.